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» » Lesa humanidad en Santa Fe: un juicio que condenó a todos

(15/04/17 - Lesa Humanidad)-.Nadia Schujman es integrante de la agrupación Hijos y abogada querellante en causas de delitos de lesa humanidad, en este caso querelló por el caso del papá de su compañero. Además, fue subsecretaria de Derechos Humanos de la zona sur de Santa Fe. En diálogo con el programa radial Oral y Público, brindó detalles del juicio por la causa Feresín que incluyó a otras doce víctimas. 

El juicio se desarrolló en la provincia de Sante Fe y terminó unos días atrás. Tuvo 5 acusados, todos condenados. La abogada que participó en la querella por el caso de Feresín, le contó a Fernando Tebele en Oral y Público cómo fue su desarrollo: “El juicio involucraba la privación ilegitima de la libertad y tortura de 12 compañeras y compañeros sobrevivientes que pasaron por el centro clandestino de detención La Casita y también por el circuito que comprendió la Comisaría 4°, que fue otro centro clandestino de detención de la ciudad de Santa Fe, y la GIR, Guardia de Infantería Reforzada” explicó.

“En este juicio también se juzgó, y es el caso por el que yo fui querellante, el secuestro, tortura y homicidio de Emilio Osvaldo Feresín, un compañero montonero al igual que los sobrevivientes, responsable zonal de la ciudad de Santa Fe y Paraná. Emilio es el padre de un compañero histórico de Hijos y mi compañero, Juane Basso (Feresín). Por su caso, condenaron a (prisión) perpetua a (Eduardo Alberto) Ramos, que era inteligencia de la Policía. Ramos fue un personaje que estuvo provocando a lo largo de todo el juicio. La prisión perpetua a la que fue condenado fue un pedido que hice solamente yo. La fiscalía había pedido 25 años porque había calificado los hechos como homicidio simple y no agravado como califiqué yo ante el tribunal. Fue una alegría muy grande porque además fue cárcel común y efectiva para todos los imputados”, continuó Schujman.

Amedrentamientos de los genocidas y trabas desde el Estado
Durante todo el proceso judicial, los genocidas y sus familiares estuvieron intentando atemorizar al tribunal para conseguir castigos menos severos. Como cuenta Nadia, por suerte no lo consiguieron: “A lo largo del juicio se dieron distintos incidentes con los familiares de los genocidas. Hicieron pintadas, hubo incidentes en la sala y amenazaron a los jueces desde el público. El tribunal les respondió a través de la sentencia. Todas las condenas fueron bastante duras. Fue una manera de decir que no se iban a dejar amedrentar. Pese a que los tiempos han cambiado y desde este Gobierno nacional no hay un apoyo a los juicios como sí lo hubo los doce años anteriores, por suerte estos jueces decidieron mantenerse en la misma posición que en los últimos años” afirmó satisfecha.

En esta misma sintonía, Schujman observó los retrocesos que sí se produjeron con el cambio de Gobierno. El cambio en la página web de la propia Corte Suprema de Justicia (cij.gob) –donde ya no figura la pestaña para acceder al sitio de Lesa Humanidad- “es lo más sutil de todas las cosas que han estado sucediendo en el Poder Judicial y en Poder Ejecutivo con relación a los juicios. La Corte ha dicho que es un proceso irreversible y una política de Estado, pero sin embargo hay síntomas muy preocupantes como los fallos que ha estado sacando Casación. Con el fallo Fontevecchia, la Corte claramente hace un retroceso respecto al valor de los tratados de Derechos Humanos y la jerarquía que había que darle a la Corte Interamericana. Estoy por alegar en otro juicio de lesa humanidad y uno de los defensores ya me adelantó que iba a plantear este fallo como una defensa de que los tratados de Derechos Humanos ya no tenían la vigencia que sostuvo hasta ahora la Corte. Ni hablar de todas las áreas del Estado que se han desmantelado en este tiempo: las direcciones de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa y del Ministerio de Seguridad aportaban pruebas valiosísimas e investigaciones a las causas. Las políticas que ha sostenido la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, con (el Ministro, Claudio) Avruj recibiendo a los familiares y distintos funcionarios con sus declaraciones son provocaciones tras provocaciones” manifestó.

La abogada también recordó el acto del 24 de marzo como respuesta a esas provocaciones y enfatizó la gran convocatoria que tuvo la marcha: “La respuesta estuvo dada en las calles como vienen dándola también frente a las políticas económicas de este gobierno que tanto tiene que ver con el modelo económico que vino a instaurar la dictadura. El 24 de marzo fue, por lo menos en Rosario, la marcha más masiva que se haya visto. Algunos medios llegaron a decir que éramos 50 mil personas. Fue muy emocionante ver como el pueblo sigue teniendo memoria pese a todas las cosas que tenemos que escuchar y que sinceramente pensamos que nunca más íbamos a tener que volver a discutir”, dijo Nadia Schujman

Condena al ex juez federal Víctor Brusa
En la famosa causa Brusa, en Santa Fe, fue la primera vez que se juzgó a un juez federal por una causa de lesa humanidad. Brusa estuvo implicado en este juicio reciente y le unificaron las condenas, la anterior y la actual. Schujman retrató quién fue este maquiavélico personaje:

“Brusa fue un juez federal durante muchos años. Fue nombrado al comienzo de la reanudación democrática. En la época de la dictadura era empleado primero y secretario, después. Él mismo dijo en este juicio que recorría todas las cárceles del país tomando declaración a los presos políticos, lo que en realidad era amedrentarlos, amenazarlos y conseguía así que firmaran las mismas declaraciones que habían firmado bajo tortura. Una compañera, Silvia Abdolatif, lo dijo muy claramente en el juicio; cuando después de todo el proceso de desaparición, de torturas, ya detenida en la guardia de infantería, le dicen que les va a tomar declaración un juez y pensó que su situación iba a cambiar, que alguien la iba a escuchar. Después de conocer a Brusa, entendió que era parte de la patota pero con traje. Ese era Brusa. Todos sabemos el rol que tuvo el poder judicial en este país. Fue una pata fundamental de la dictadura. Convalidó todas las acciones, rechazó todos los habeas corpus y actuó de tantas maneras avalando a los genocidas. Una de las primeras acciones que tuvieron los militares al momento del golpe fue descabezar la Corte Suprema de Justicia y a partir de ahí el Poder Judicial se disciplinó totalmente”, explicó.

Cómo era el accionar de Brusa
“Los testimonios que tomaba los volcaba en expedientes que después utilizaba para condenar a los compañeros año por año. Generalmente utilizando la figura de la ley 2840, una ley de la dictadura que perseguía a los militantes políticos. A través de esas declaraciones que los compañeros no podían ni leer, donde confesaban no se qué cantidad de cosas e involucraban a otros compañeros, se los condenaba.

Cuando le decían a Brusa que habían sido torturados y demás, nunca tomaba esas denuncias y mucho menos lo consideraba de ninguna manera, todo lo contrario. El sabía perfectamente cómo habían sido obtenidas esas declaraciones. Al día de hoy, en sus declaraciones indagatorias, dejó muy en claro su compromiso ideológico con el proyecto político económico y cultural que vino a instaurar el Terrorismo de Estado. A mí me trataba de montonera en la sala de audiencias. Dijo que el poder judicial federal era una gran familia que resolvía los problemas como toda familia, levantando el teléfono”, relató Schujman horrorizada.

La causa de Feresín, el padre de su compañero de vida
“Fue muy fuerte. Siempre he depositado el cuerpo y el corazón en cada una de las causas porque no sé hacerlo de otra manera y siempre he querido mucho a las personas que he representado. Sin dudas, este juicio me atravesó de otra manera. Tenía que ver con poder mirar a los ojos a mis hijos y que ellos supieran que yo había hecho todo lo posible para que los crímenes cometidos contra su abuelo no quedaran impunes. Movilizó mucho a toda la familia. Como todas estas luchas colectivas, empezó en el mismo momento en que fue secuestrado (Emilio Osvaldo Feresín) el 10 de febrero del ’77. Al otro día además mi compañero fue secuestrado en la panza de su madre, el día del parto”, detalló.

“Fue muy lindo sentir todo el afecto de los compañeros, sentir que nunca estábamos solos. Los compañeros de Santa Fe estuvieron ahí todo el tiempo, la sala llena. En el momento de la sentencia se escuchaban los gritos y los cantos adentro de la sala y era como sentir un abrazo todo el tiempo. Ese amor que ellos nunca van a poder sentir porque siguen estando llenos de odio. Fue muy lindo y fue poder cerrar un capítulo que llevaba 40 años”, cerró Schujman realmente emocionada, con esa mezcla tan rara de dolor y satisfacción por la tarea cumplida.

*Por La Retaguardia

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