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» » Patrick Rice fue recordado por su compañera, Fátima Cabrera

(18/04/17 - DD HH)-.El sábado se realizó el Vía Crucis Ecuménico por la Memoria, la Verdad y la Justicia desde las 9.30 horas y partiendo del Espacio Patrick Rice (foto), ubicado en lo que fuera la antigua capilla de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) en homenaje a militantes víctimas del terrorismo de Estado pertenecientes a las religiones cristianas, judías, musulmanas y de otros credos. 

“Cada sábado de Semana Santa y desde hace seis años hacemos el Vía Crucis Ecuménico con una convocatoria muy grande. Tiene la particularidad que cada estación del Vía Crucis es preparada por una iglesia distinta”;  destaca la educadora y alfabetizadora Fátima Cabrera, quien fue la compañera de Patrick Rice.

La mujer recordá la trayectoría de Rice, nacido en Irlanda y un gran impulsor de la lucha contra la impunidad desde que regresó del exilió y hasta su fallecimiento en 2010.

En diciembre de aquel año, el edificio donde funcionó la capilla de la ESMA pasó a llamarse “Espacio Patrick Rice”, en homenaje al ex sacerdote y militante por los derechos humanos. La iniciativa concretó un proyecto iniciado por el propio Rice, quien pretendía convertir esa capilla de un centro clandestino de detención como fue la ESMA, en un espacio de reflexión e intercambio de todos los cultos religiosos.

Patrick Rice (1945-2010) nació en Fermoy, Cork (Irlanda), dentro de una familia rural. Estudió filosofía y teología y luego se ordenó como sacerdote católico en la congregación “Misioneros del Verbo Divino”.

Tras un paso por Paraguay, llegó a la Argentina como misionero irlandés. En 1972, conoció en Fortín Olmos, Santa Fe, al padre Arturo Paoli,  un sacerdote y misionero italiano que vivía entre hacheros que trabajaban para una empresa británica, e ingresó por su intermedio en la Fraternidad Hermanos del Evangelio Carlos de Foucauld.

Unos años más tarde, Patricio se instaló en Buenos Aires para continuar con su labor. Vivió en La Boca y luego en la villa porteña de Villa Soldati. En esta villa miseria comenzó un gran trabajo social con vecinos de las cooperativas y de la Misión Católica. 

Estuvo con el padre Carlos Bustos, luego detenido-desaparecido, en una capilla de la villa. Allí conoció a Fátima Cabrera, quien  trabajaba desde muy joven con grupos vinculados a la Iglesia. Había sido catequista en Retiro con Carlos Mujica, y fue a Soldati para continuar con esa tarea. Vivió en la villa y después fue trasladada al complejo de edificios de allí. 

“Tomé contacto enseguida con lo que hoy se conoce como Villa Fátima. Desde muy jovencita estuve relacionada con esa Iglesia. Fui catequista con apenas 13 años”, explica Fátima.

Con el golpe de Estado de 1976, comenzaron las primeras desapariciones en Soldati. En octubre de 1976, Patrick y Fátima fueron secuestrados en una camioneta y llevados a una comisaría. 

Esa misma noche los sacaron en un Falcon y los trasladaron a otro lugar, que muchos años después, Fátima pudo saber que era el Garage Azopardo de la Policía Federal. La intervención de la Embajada de Irlanda permitió que pudieran sobrevivir.

“Para Irlanda que un cura irlandés estuviera desaparecido significaba una cuestión de Estado. También la madre de Patricio comenzó una campaña. Denunciaron inmediatamente la situación y así fue como el embajador y el secretario de la embajada -hoy es el actual embajador- se ocuparon especialmente de la situación. Con esta intervención a Patricio le dieron la expulsión. Esto fue muy duro para él”, recuerda Fátima; quien igualmente continuó detenida un año y medio más.

Cuando Patricio volvió a la Argentina en 1984 no sabía si Fátima estaba viva o muerta. “Mientras estuvimos presos, había presentado nuestro caso en la OEA, se movió por mí y por el resto de los compañeros mucho más de lo que yo pensaba, hasta hizo gestiones en el Vaticano”, dice Fátima.

Apenas se encontraron en ese 1984, conversaron mucho y Patricio le contó que estaba atravesando una gran crisis como sacerdote. Luego continuaron una extensa comunicación por carta. “Patricio estaba también muy desgastado por el trabajo en la Federación, que se encargaba de visitar todos los países de Latinoamérica donde había detenidos y desaparecidos” señala Fátima.

El Espacio Patrick Rice
Fátima comenta que “Hay testimonios que revelan que en la capilla de la ex ESMA, los capellanes recibían a los oficiales de las fuerzas, hasta aquellos que participaron de los vuelos de la muerte.

Entonces Patricio, con toda la experiencia que tenía de conocer centros de detención, campos y museos en distintas partes del mundo, comenzó a investigar qué había sucedido en esa capilla. 

Es un lugar muy controvertido y de algún modo quería hacer un lugar de reflexión, como existe en otros ex campos de concentración. Su proyecto apuntaba tanto a la recuperación de ese lugar específicamente, como a convertirlo en un espacio interreligioso y de reflexión”.

Ante el fallecimiento de Patricio en 2010, varios organismos de derechos humanos le propusieron a Fátima Cabrera que continuara con el  proyecto de Patrick. La propuesta tenía objetivos muy claros: Recuperar la memoria de ese sitio en homenaje a las víctimas de las diferentes iglesias, en calidad de Espacio de reflexión Interreligioso; y  que fuera utilizado como lugar de archivo de documentación para seguir investigando todo lo que había ocurrido dentro de la Iglesia en la dictadura.

El VIA CRUCIS ECUMENICO del último  sábado fue convocado por:  la Fraternidad Laica Carlos de Foucauld; Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora;  la Comunidad Pentecostal Dimensión de Fe;  la Casa Ecuménica Popular;  En Memoria del Pueblo; Movimiento Misioneros de Francisco;   Scouts con Memoria;  Movimiento Fray Carlos Bustos; Colectivo Kevin O´Neill;  Grupo por la Memoria de Orlando Yorio;  Iglesia Evangélica Luterana Unida;  Iglesia Evangélica Metodista Argentina; Curas de la Opción por los Pobres;  Centro Martín Cunz;  Asociación Casa de Todos;  Cristian@s de Base; Cristianos por la Vida, la Democracia y la Justicia;  el Espacio Ecuménico “Fe y Política”;  Vulnerabilidad CTA; Asociación Sobrevivientes de la Tortura; y otras organizaciones.

*Por María Freier (Telam)

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