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» » Conceden el beneficio de la prisión domiciliaria a jefe de torturadores de Campo de Mayo

(19/06/17 - Lesa Humanidad)-."Carlos Francisco Villanova permaneció casi 40 años resguardado en el anonimato de sus alias: 'Gordo 1', 'Doctor' o 'Tordo', como recordaban los pocos sobrevivientes de Campo de Mayo al jefe de los torturadores. Recién en 2014 fue identificado y detenido. 

Pero un fallo acaba de concederle la prisión domiciliaria y volverá a su casa. Gozó de tanta impunidad que hasta se postuló para la intendencia de Vicente López en 2003". Así presentó la noticia, chequeada por Télam, el sitio El Argentino ZN 

Desde principios de la década de 1980, los pocos sobrevivientes del centro clandestino que funcionó en Campo de Mayo durante la última dictadura cívico-militar hablaban sobre un jefe de interrogadores apodado “Gordo 1", “Doctor” o “Tordo”. Pero el alias demoró casi 40 años en convertirse en nombre. Carlos Francisco Villanova fue detenido recién en noviembre de 2014. 

Hasta entonces fue un vecino de Vicente López que incluso incursionó en la política local, como candidato a intendente. Ni siquiera se tuvo que preocupar por ocultarse: como su verdadera identidad era desconocida, la Justicia no podía buscarlo.

Menos de tres años después del arresto tardío, el represor vuelve a residir en el distrito: el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín le otorgó la prisión domiciliaria.

Así, el represor se instalará en la misma casa donde vivió mientras se refugiaba en el anonimato de sus alias, en Lisandro de la Torre al 200. 

“Gordo 1” fue jefe del Grupo de Tareas II en el centro clandestino “El Campito”, dentro del Comando de Institutos Militar de Campo de Mayo, entre 1976 y fines de 1977. Era un ‘experto’ de la tortura y tenía poder de decisión sobre el destino de los secuestrados.

“Este represor en la época del 76 a mí personalmente… se hacía pasar por médico y cuando a mi me torturaban se arrimaba y me decía ‘pobrecita, ya pasará’. Fue un represor hijo de puta”, expresaba una sobreviviente tras la noticia de la detención.

Hasta 2004 integró la Policía Federal como oficial mayor y luego se volcó al ámbito privado; se decía consultor de empresas. En 2014, su captura fue impulsada por la fiscalía federal a cargo de Miguel Blanco García Ordás y Hugo Bogetti, la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, el Programa Verdad y Justicia y los querellantes.

La imagen de Villanova al ser detenido fue inmortalizada por Gustavo Molvino, “el fotógrafo de la memoria”. El genocida fue alojado en el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza, procesado por privación ilegítima de la libertad doblemente agravada y aplicación de tormentos sobre 132 personas y homicidio agravado.

Mediante un fallo emitido hoy y firmado por los jueces Marta Isabel Milloc y Diego Barroetaveña, y la secretaria de Cámara Deborah Damonte, el TOF 1 de San Martín resolvió “hacer lugar a la solicitud de arresto domiciliario de Carlos Francisco Villanova, el que se llevará a cabo en el domicilio indicado en el considerando VII (inc. a) art. 32 de la ley 24.660)”, y también “intimar a la defensa a que informe a la mayor brevedad el nombre de la persona que actuará como responsable del cuidado de Villanova mientras cumpla su detención domiciliaria”.

El argumento de la defensa para solicitar el beneficio de la prisión domiciliaria, igual que en la mayor parte de represores detenidos, fue su estado de salud. Ya habían hecho el intento en noviembre del año pasado, recibiendo una respuesta negativa. Pero en el nuevo fallo el TOF consideró que “la situación médica valorada en la anterior resolución ha variado significativamente”.

En el escrito, los jueces citaron el informe médico forense, que señaló que “algunas de las patologías que presenta (insuficiencia renal crónica terminal, insuficiencia cardíaca, enfisema pulmonar, hipertensión portal) conllevan pronóstico reservado y son pasibles de producirle una descompensación de su estado de salud”.

“En Vicente López, un camino seguro”, decía el volante de la Lista 505, del Frente Popular Bonaerense, que se repartía en el distrito de cara a las elecciones del 14 de septiembre de 2003. Promocionaba la candidatura a gobernador de Aldo Rico, ex coronel carapintada, y postulaba para intendente a un tal Carlos Francisco Villanova que se decía referente del Partido Laborista y que abandonó la escena pública tras obtener poco más de cinco mil votos.

Reapareció más de una década después, en noviembre del año pasado, cuando fue detenido por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria.

Hasta entonces, Villanova siguió siendo un vecino de Vicente López: vivía en una casona en Lisandro de la Torre al 200 y al ser detenido manejaba un Mercedes Benz de 2012. Cuando fue llevado ante la jueza federal de San Martín Alicia Vence se mostró sorprendido, musitó algo sobre que era “un vecino muy conocido” y que había sido candidato años atrás. Luego, se negó a declarar.

“Siempre fue un impresentable. Exhibía el arma 9 milímetros. Decía ‘si me joden…’ y sacaba el arma. Una vez dijo ‘estos Montoneros no sé qué’, pero nada más, no hizo nunca referencia a su pasado. Sí hacía alarde de que era de inteligencia de la Policía Federal o había sido. Después de esa elección, desapareció. No era un tipo que venía militando. Apareció de la nada y así como vino se fue, se borró”, contó en 2015 a El Argentino Zona Norte el empresario Matías Cerdá, quien en 2003 fue candidato a cuarto concejal en la lista de Villanova.

La oficina de Cerdá, en Munro, albergó al único local partidario que difundió la candidatura de Villanova. El empresario supo de la detención del represor a partir de la consulta de este medio y aportó la boleta electoral que acompaña esta nota. Según Cerdá, de 26 años al momento de compartir lista con el represor, el ex policía mandó a imprimir apenas 300 afiches y en la campaña sólo participó de un encuentro con comerciantes y una cena en el club Banco Nación a la que asistió Rico.

“Fue sin dudas uno de los personajes más buscados de la represión en Campo de Mayo. Se sabía que había dos jefes de interrogadores: `Gordo 2’ (Carlos Somoza) fue detenido hace años y quedaba ‘Gordo 1’. Fue importante el reconocimiento fotográfico a fin de 2014 de una sobreviviente y sin dudas la tardanza en identificarlo tiene que ver con la muy poca cantidad de sobrevivientes. Eso no solo dificultó dar con él sino que sigue dificultando ubicar a otra gran cantidad de represores de los que no tenemos más que apodos”, advirtió por entonces el abogado Pablo Llonto.

Sobre el pasado de Villanova como candidato, Llonto señaló que “tenía una gran confianza de que esta situación lo estaba poniendo casi en el rango de inubicable. Él sabía que iba a ser muy difícil dado este grado de rigurosidad represiva con que se manejó Campo de Mayo y la casi inexistencia de sobrevivientes”.

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