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» » Los fusilamientos que aún siguen doliendo

(10/06/17 - Dictaduras)-.El 9 de junio de 1956 se produjo un alzamiento cívico-militar en contra de la dictadura autodenominada “Revolución Libertadora” que el año anterior había derrocado al gobierno constitucional del general Juan D. Perón. Los sublevados, liderados por los generales Raúl Tanco y Juan José Valle, dieron a conocer la Proclama del Movimiento de Recuperación Nacional que sorprende por su vigencia.

Enterados de la conjura, el presidente y vice de facto, general Pedro Aramburu y almirante Isaac Rojas, decidieron no abortarla, aunque la noche anterior apresaron a cientos de dirigentes gremiales para restar apoyo social al movimiento.

En el momento en que se proponían emitir un comunicado a través de una radio clandestina en Avellaneda, los insurrectos peronistas fueron detenidos, al tiempo que se reprimían otros focos en Campo de Mayo, en el Regimiento II de Palermo, en la Escuela de Mecánica de la Armada y en el Regimiento 7 de La Plata. Un grupo de civiles operó en Florida y otros en Santa Fe, Rosario Rafaela y Viedma. Excepto en La Pampa, la mayoría de los jefes de la sublevación fueron apresados.

Ante el fracaso del levantamiento, el general Tanco logró huir, y más tarde pudo asilarse en la embajada de Haiti junto a otros sublevados. El general Valle permaneció oculto en Buenos Aires.

El levantamiento se produjo entre las 22:00 y la medianoche del 9 de junio, pero el gobierno estableció la Ley Marcial recién a las 0:32 del día siguiente, es decir, que aplicó la ley con retroactividad al supuesto delito cometido. Pocas horas después, se firmó el decreto que ordenaba fusilar a quienes la violaran.

Entre las 2:00 y las 4:00 de la madrugada del 10 de junio fueron asesinados los detenidos en Lanús. Horas más tarde, en los basurales de José León Suárez, la policía intentó ejecutar a doce civiles. Cinco murieron: Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión. Otros siete lograron huir y fueron los que permitieron reconstruir lo sucedido. El resto de los fusilamientos se realizaron en el Regimiento 7 de La Plata —donde fue ejecutado el teniente coronel Oscar Cogorno, primo hermano del actual Papa Francisco—,  en Campo de Mayo, en el Regimiento 2 de Palermo y en el Penal de Las Heras.

El 12 de junio, el general Valle decidió entregarse a cambio de que se detuviera la represión y se le respetara la vida. Pero fue enviado a la Penitenciaría Nacional donde fue fusilado, sin que mediara ninguna orden escrita.

Momentos antes de morir, Valle escribió una carta dirigida a Aramburu: “Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido”.

“Para liquidar opositores —continúa la misiva— les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta. Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aún antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba”.

En el último párrafo, Valle declaró: “Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos y no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales de forma intergiversable. (…) Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos. Viva la Patria”.

La proclama a la que se refirió Valle, hacía una descripción de las medidas adoptadas en el campo de la política, de lo económico y de lo social por la dictadura “libertadora”, y sorprende por su vigencia después de más de medio siglo.

En lo político, sostiene que “se ha privado a miles de argentinos de derechos esenciales, como el acceso a los empleos públicos y la participación activa en la vida cívica de la Nación, sin que tan graves penas provengan de la decisión de la justicia y ni siquiera del juzgamiento de la conducta de los inculpados. Como consecuencia de esta arbitrariedad discriminatoria, que divide a los argentinos en réprobos y elegidos, se ha privado de sus empleos a miles de ciudadanos, sin tenerse en cuenta ni su antigüedad, ni su idoneidad, ni su conducta”.

En cuanto a la proscripción del peronismo “con el pretexto de inmoralidades y desviaciones en la conducta de algunos de sus dirigentes”, sostiene que se trata de una “verdadera aberración jurídica y moral que podía llevar a la exclusión de todos los partidos, desde que todos padecen o padecieron en algún momento males similares”.

Pero es en lo económico donde más sorprende la vigencia a más de medio siglo: “Se han tomado medidas tendientes a quebrantar la industria nacional, depreciar la moneda, crear el desaliento en la inversión de capitales útiles, elevar los precios acentuando el desequilibrio entre éstos y los salarios, provocar sectores importantes de desocupación, que llevarán por hambre a los obreros a someterse a la voluntad del capitalismo. Todo ello unido al desprestigio internacional de nuestra economía por el propio gobierno, a la acelerada contratación de empréstitos extranjeros y a la adopción de determinados compromisos anteriores, constituyen etapas de un plan destinado a retrotraer al país al más crudo coloniaje, mediante la entrega al capitalismo internacional de los resortes fundamentales de su economía”.

En lo social, la proclama denuncia que “desde el propio gobierno se ha realizado una acción sistemática tendiente a destruir la organización sindical y anarquizar a los trabajadores, acción que persigue la finalidad inconfesable de debilitar el frente social para posibilitar el camino del sometimiento del pueblo, y con él, del sometimiento de toda la Nación”.

Por último, concluye con una convocatoria también vigente hoy: “Por ello, sin odios ni rencores, sin deseos de venganza ni discriminaciones entre hermanos, llamamos a la lucha a todos los argentinos que con limpieza de conducta y pureza de intenciones, por encima de las diferencias circunstanciales de grupos o partidos, quieren y defienden lo que no puede dejar de querer y defender un argentino: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria, en una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

¡Viva la Patria!

Buenos Aires, 9 de junio de 1956”.

FUSILADOS EN 1956
Asesinados en Lanús el 10 de Junio de 1956 simulando fusilamiento
Tte. Coronel José Albino Yrigoyen,
Capitán Jorge Miguel Costales,
Dante Hipólito Lugo,
Clemente Braulio Ros,
Norberto Ros y
Osvaldo Alberto Albedro.

Asesinados en los basurales de José León Suárez, ametrallándolos por la espalda el 10 de junio de 1956
Carlos Lizaso,
Nicolás Carranza,
Francisco Garibotti,
Vicente Rodríguez y
Mario Brión

Muertos por la represión en La Plata, el 10 de junio de 1956
Carlos Irigoyen,
Ramón R. Videla y
Rolando Zanetta.

Fusilados en La Plata, el 11 y 12 de junio de 1956
Teniente Coronel Oscar Lorenzo Cogorno,
Subteniente de Reserva Alberto Abadie

Fusilados en Campo de Mayo, el 11 de junio de 1956
Coronel Eduardo Alcibíades Cortines,
Capitán Néstor Dardo Cano,
Coronel Ricardo Salomón Ibazeta,
Capitán Eloy Luis Caro,
Teniente Primero Jorge Leopoldo Noriega y
Teniente Primero Maestro de Banda de la Escuela de
Suboficiales Néstor Marcelo Videla

Asesinados en la Escuela de Mecánica del Ejercito, el 11 de junio de 1956
Sub Oficial Ernesto Gareca;
Sub Oficial Miguel Ángel Paolini;
Sargento José Miguel Rodríguez;
Sargento Hugo Eladio Quiroga.

Ametrallado en el Automóvil Club Argentino el 11 de junio de 1956 (falleció el 13 de junio de 1956 en el Hospital Fernández)
Miguel Ángel Mauriño

Fusilados en la Penitenciaria Nacional de la Avenida Las Heras, el 11 de junio de 1956
Sub Oficial Isauro Costa
Sargento carpintero Luis Pugnetti y
Sargento músico Luciano Isaías Rojas

Fusilado en la Penitenciaria Nacional de la Avenida Las Heras el 12 de junio de 1956
Gral. Juan José Valle

Asesinado, simulando suicidio por ahorcamiento, en la Divisional de Lanús, el 28 de junio de 1956, donde estuvo detenido desde el 9 de junio de 1956
Aldo Emil Jofré

Fuentes:
https://conocerypensarargentinayamerica.wordpress.com/2014/01/28/9-de-junio-de-1956-proclama-del-levantamiento-del-general-juan-jose-valle-y-su-carta-a-aramburu-argentina/
http://www.robertobaschetti.com/biografia/c/256.html
Galasso, Norberto. Perón. Exilio, Resistencia, Retorno y Muerte (1955-1974). Tomo II.Edición Colihue. Bs. As. 2005.
Brion, Daniel. El Presidente duerme. Fusilados en Junio de 1956, la generación de una causa. Edicion Especial Bicentenario. Bs. As. 2010

*Por Araceli Bellotta, El Presente de la Historia

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