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» » Un santuario peruano de tres mil quinientos años resistió hasta la dinamita

(05/06/17 - Arqueología)-.Garagay es un santuario prehispánico de 3500 años que ha sobrevivido a invasiones, construcciones y hasta ataques con dinamita durante el conflicto interno en Perú.

Hoy, arqueólogos desentierran sus muros con diseños esculpidos en alto relieve. Son unos frisos de rasgos felinos en barro de varios colores, muy parecidos a los hallados en piedra en la cultura Chavín (1500 y 300 a.C), que se desarrolló lejos de allí en la región andina de Ancash (noreste de Perú).

Estos diseños se encuentran en una pilastra -columna adosada a una pared- en el atrio ceremonial del santuario Garagay.

Los investigadores también hallaron escalinatas anchas de bloques de barro que dan acceso desde la gran plaza hasta el atrio, donde están los frisos, y de ahí a la pirámide mayor del complejo arqueológico.

"Todo el atrio habría estado rodeado de frisos de colores de alto relieve con marcada presencia de cultura Cupisnique (1500 a 1000 a.C) y Chavín", ha dicho el arqueólogo Héctor Walde, quien encabeza el grupo que desde enero de este año intervino la huaca -palabra quechua para designar los lugares sagrados- ubicada en el populoso distrito de San Martín de Porres, en el norte de la capital.

Hace 43 años, el arqueólogo Roger Ravines descubrió en el atrio de la pirámide mayor dos frisos, uno parecido a una araña y el otro, un medallón con la imagen de una cabeza de jaguar. En los noventa, ante la falta de vigilancia, fueron destruidos por presuntos vándalos y consumidores de droga que convirtieron el lugar en su guarida.

Todo el atrio habría estado rodeado de frisos de colores de alto relieve con marcada presencia de cultura Cupisnique (1500 a 1000 a.C) y Chavín", ha dicho el arqueólogo Héctor Walde, quien encabeza el grupo de investigadores.

Atentados de Sendero
La huaca Garagay comenzó a ser estudiada en 1959, pero al no contar con financiamiento volvió a ser cubierta para evitar más deterioro. Luego sufrió saqueos de gente que buscaba oro, plata y vasijas para vender.

En los sesenta, una empresa eléctrica levantó una torre de alta tensión en la pirámide mayor. Durante el conflicto interno que vivió Perú entre 1980 a 2000, la guerrilla maoísta Sendero Luminoso dinamitó en tres oportunidades la torre para cortar la energía en la ciudad, dañando seriamente la huaca.

La zona arqueológica fue invadida en 1985 por 850 familias, que establecieron en un inicio viviendas precarias para luego construir edificios de tres a cinco pisos. Ahora, se llaman urbanización El Pacífico y rodean el santuario.

La huaca volvió a ser agredida cuando una empresa no encontró mejor lugar que la plaza principal del santuario para construir su ladrillera y utilizar la tierra de uno de los brazos para elaborar los ladrillos. La fábrica ya no está allí.

"Pese a esa dramática situación, el santuario Garagay es un enigmático complejo arqueológico de barro y piedra que guarda secretos de los antiguos peruanos que vivieron hace 3.500 años en Lima", señala el arqueólogo Walde.

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