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» » Vladimir Putin: la otra cara de Donald Trump

(17/06/17 - Rusia)-.El presidente ruso se fortalece en la política internacional con su intervención en conflictos regionales, mientras que fronteras adentro goza de una gran popularidad, distinto a lo que le ocurre al magnate republicano.

Parecería que Vladimir Putin es la otra cara de Donald Trump en la política internacional, ya que el presidente ruso logra alianzas e interviene en conflictos regionales al estilo de los oxidados líderes soviéticos. 

Esta semana, donde la política estadounidense volvió a girar en torno a la supuesta injerencia de Moscú en las elecciones de noviembre pasado, Putin recibió la noticia de que probablemente fuerzas rusas hayan abatido al líder del grupo islamista radical Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Baghdadi, durante un bombardeo en Siria a fines de mayo.

La información es manejada con cautela, debido a que el jefe del EI ya fue dado por muerto muchas veces. Pero si se confirma la noticia, será un nuevo triunfo para el presidente ruso.

A raíz de su popularidad, Putin disfruta de un momento excepcional mientras se fortalece en la política internacional, alimentado por las coincidencias que mantiene con el presidente Trump.

Beneficiado por el gas con el que Rusia presiona a Europa, el gobierno ruso es blanco de nuevas sanciones impulsadas por el Senado estadounidense que han causado preocupación en el gobierno de la canciller alemana Angela Merkel.

Putin critica las nuevas sanciones de EEUU por el Rusiagate.
Si estas medidas fueran aprobadas por la Cámara de Representantes estadounidense, incluida la decisión de castigar con multas el envío de armas a los aliados de Rusia en Siria, afectarían también la construcción de un gasoducto a través del Mar Báltico que perjudicaría a empresas europeas.

Según los senadores norteamericanos, Putin contribuye a la desestabilización de Siria y Ucrania, donde Moscú se apropió de la península de Crimea en marzo de 2014.

A varios países europeos les preocupa fundamentalmente el impacto que estas medidas podrían tener sobre la empresas que participan del gasoducto Nord Stream 2, con el que Moscú piensa llegar hasta Alemania sin tener que pasar por los países Bálticos. 

Esta semana, en el plano doméstico, el presidente ruso enfrentó una serie de protestas encabezadas por el Alexei Navalni, un abogado anticorrupción.

Durante el llamado "Día de Rusia", un feriado en el que se conmemora la independencia del país ante la caída de la extinta Unión Soviética en 1991, Navalni y decenas de miles de opositores fueron arrestados por protestar en varias ciudades rusas, incluida Moscú y San Petersburgo. 

Por esa razón, Navalni fue condenado a 30 días de arresto por llamar a sus partidarios a movilizarse, y la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, dijo que no podrá presentarse en las elecciones presidenciales de marzo próximo, por haber sido condenado por delitos económicos. 

Este bloguero ruso, sin embargo, acusó a Putin y al primer ministro, Dimitri Medvedev, de beneficiarse con una trama financiera basada en fondos benéficos. 

Lo cierto es que la mayoría de los rusos apoya a Putin. Según una encuesta del Centro privado Levada, de principios de mayo, el 48% votaría al presidente ruso. Pero Putin no ha confirmado si participara de esos comicios. 

En abril de 2015, el ex agente de la KGB soviética tenía una popularidad del 62% por ciento, debido al efecto de haber invadido Crimea, según Levada. 

Putin es muy carismático. Puede sorprender al mundo interpretando al piano dos piezas de la era soviética, una referida a la ciudad de San Petersburgo y otra a Moscú, en la residencia del presidente chino, Xi Jinping, en Beijing. 

Nadador, cinta negra en judo, jugador de hockey sobre hielo, cazador de osos y de alces, piloto de aviones y helicópteros, ha logrado que una gran parte de la humanidad hable de él.

En los últimos días, Putin también fue noticia luego de que se difundiera un documental de cuatro horas que realizó en Moscú el director de cine estadounidense, Oliver Stone. 

Durante la entrevista, Putin dice que no tiene malos días porque "no es una mujer", entre otras frases polémicas.

"Yo no estoy tratando de insultar a nadie", señala y luego añade: "Es solo la naturaleza de las cosas". 

También dice que preferiría no ducharse con un gay. "¿Por qué provocarlo a él? Usted sabe... Yo soy un maestro de judo", afirma Putin, líder de un país con récord de abusos contra la comunidad LGBT (lesbianas, gay, bisexuales y transexuales), según el diario británico The Guardian.

Para Mario Sznajer, profesor emérito del Departamento en Ciencias políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalen, Putin "parece ser un producto directo del desmantelamiento de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas)".

"Se maneja en forma autoritaria en una sociedad civil que no ha desarrollado aún una cultura y una tradición democrática. Su objetivo parece ser reinstalar a Rusia como potencia mundial de primer orden, explotando sus ventajas territoriales, industriales y militares, volviendo a jugar el rol que jugó la URSS en la mayor parte del siglo XX", afirmó Sznajer a Télam. 

Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, Putin mantuvo diferencias irreconciliables con Barack Obama por la supuesta injerencia rusa en los comicios presidenciales, en un caso que ahora se llama "Rusiagate". 

Entonces Obama expulsó a 35 agentes rusos y cerró instalaciones de Moscú en suelo estadounidense. Hoy, sin embargo, nadie puede negar la empatía que existe entre el magnate neoyorquino y el líder del Kremlin. 

Parecería que ambos se protegen. Por ahora no se atacan. Recientemente Putin se excusó de condenar a Trump por sacar a Estados Unidos del acuerdo sobre cambio climático de París. 

*Por Alberto Galeano, Telam

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