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» » El Ejército chino desfiló ante Xi Jinping en un Hong Kong blindado

(01/07/17 - China).-.El presidente realiza una visita en el marco del vigésimo aniversario de la entrega de la ciudad por parte del Reino Unido y y en medio de una tensa atmósfera por manifestaciones que exigen más autonomía.

El presidente chino, Xi Jinping, asistió a un desfile militar en Hong Kong, en el segundo día de la visita que realiza en el marco del vigésimo aniversario de la entrega de la ciudad, por parte de Reino Unido a China, y en medio de una tensa atmósfera política por manifestaciones que exigen más autonomía para esta región administrativa especial.

La demostración de fuerza tuvo lugar en medio de un ambiente político polarizado en la región administrativa especial, poco después de la liberación de varios militantes pro democracia que habían sido detenidos anteayer, cuando protestaban contra un aumento de la influencia china en su ciudad.

Xi Jinping llegó ayer a Hong Kong, en una visita de tres días en medio de un gran despliegue de seguridad, para participar en los actos conmemorativos del vigésimo aniversario de la entrega de la ciudad por parte de Reino Unido a Beijing, y mientras una parte de la población está convencida de que China ya no respeta el principio de "Un país, dos sistemas".

Xi dedicó parte de la jornada a pasar revista a más de 3.000 soldados subido a un vehículo abierto y saludando a través de varios micrófonos: "Hola, dedicados camaradas", dijo en el desfile, uno de los actos programados en su primera aparición en Hong Kong como presidente chino.

Entre vehículos lanzamisiles, helicópteros, carros de combate blindados, como telón de fondo, una gigantesca pancarta decía: "'Un país, dos sistemas', una gran política que se aplica totalmente".

El Ejército Popular de Liberación (EPL), encargado de la defensa de Hong Kong, solo cuenta con militares de China continental.

El mandatario comunista llegó a la ciudad el jueves prometiendo garantías de futuro para la autonomía de Hong Kong cuando mañana se cumplen veinte años desde que China recuperara la ciudad tras más de 150 años de dominio británico.

El principio "Un país, dos sistemas" debería garantizar a Hong Kong -en principio hasta el año 2047- varias prerrogativas como la libertad de expresión, un sistema judicial independiente y un sufragio universal en la elección de su órgano legislativo, pero la implementación real del sistema desata crecientes protestas entre los hongkoneses.

Por ello, la visita del líder político chino está siendo respondida con protestas y concentraciones a lo largo de toda la ciudad, dirigidas en su mayoría por cabecillas de la "Revolución de los Paraguas" de 2014 dispuestos a demostrarle a Xi que no es bienvenido.

Hoy, una parte del grupo de 26 activistas que habían sido arrestados anteayer por manifestarse contra la visita del líder comunista y puestos en libertad en algunos casos hasta 33 horas más tarde- denunció una persecución por parte del gobierno y un abuso de poder de la policía para retrasar su puesta en libertad y con ello evitar que convoquen nuevas manifestaciones.

"La policía ha abusado de su poder con el objetivo de arrestarnos ilegalmente y de evitar que podamos protestar contra la visita de Xi a la ciudad", dijo hoy el parlamentario hongkonés Nathan Law, horas después de que ser liberado junto al activista local Joshua Wong, ambos cabezas visibles de las históricas protestas de 2014.

"La fórmula 'un país, dos sistemas' no está bien implementada, el sistema está corrupto", dijo Law citado por la agencia de noticias EFE.

Para evitar contratiempos para el líder, la visita de Xi, que de momento no ha podido escuchar ninguna voz disidente a su discurso, se desarrolla entre inéditas medidas de seguridad para un Hong Kong poco acostumbrado a acaparar tanta atención.

Un tercio del cuerpo policial de Hong Kong ha sido desplegado para esta visita, que culmina mañana con un esperado discurso del líder comunista en el que podría dar pistas sobre cómo seguirán esas relaciones con la ciudad "rebelde".

En las inmediaciones del centro de convenciones, donde se desarrollará la ceremonia del vigésimo aniversario, hay ya convocadas protestas que serán vigiladas de cerca por efectivos policiales y lo que parecen oficiales no uniformados, como ha ocurrido con todas las concentraciones contrarias a la línea de Xi que se han desarrollado desde que puso pie en Hong Kong.

Para la tarde del sábado, cuando Xi ya esté abandonando la ciudad a la que con probabilidad no volverá como presidente al menos en los próximos cinco años, siguiendo la tradición de sus predecesores, se espera que miles de personas participen en la tradicional marcha del 1 de julio.

Se trata de una manifestación por la democracia cuyo índice de participación sirve de termómetro popular para saber cuán interesada está la población de Hong Kong en defender sus derechos autónomos.

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