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» » Los cimientos de un edificio de cien metros generan ascenso de napas en otro lugar

(27/08/17 - CABA)-.Como afectan los grandes emprendimientos inmobiliarios realizados de manera indiscriminada a los sectores por lo general más humildes, los grandes edificios y las inundaciones, el negocio inmobiliario sobre la planificación sensata son temas abordados en esta entrevista sin desperdicio alguno a Elio Brailovsky (foto), ex Defensor del Pueblo Ambiental en la Ciudad de Buenos Aires.

Hay una nueva propuesta del PRO para sancionar un nuevo Código de planeamiento urbano para nuestra ciudad. Pensamos en el negocio inmobiliario, en el perjuicio en la calidad de vida y ambiental de los vecinos; al respecto el pasado 5 de junio hubo algo que se vendió como una audiencia pública, donde participaron una serie de organizaciones ambientalistas y movimientos sociales que fueron muy críticos respecto de esta nueva propuesta de la administración de la Ciudad de Buenos Aires. 

Días pasados leí un pequeño comunicado que usted difundió entre sus amigos y contactos donde le da una vuelta de tuerca a este tema, porque ya no solamente estaríamos hablando de un negocio inmobiliario, sino que usted, en relación a la cuestión de las aguas que están por debajo de nuestra ciudad, habla de una serie de peligros que son realmente muy preocupantes y es la primera vez que escucho sobre esto, me gustaría que lo compartiera con nuestros oyentes.
Lo que uno ve en el Código urbanístico propuesto es que lo único que interesa es el negocio inmobiliario, no hay ninguna preocupación por el espacio público, sino solamente por facilitar que las empresas hagan lo que quieran con la Ciudad que es construir y vender y que después la gente se arregle.

Nosotros en la escuela primaria aprendimos sobre el ciclo del agua y esto no parece reflejado en los profesionales que hicieron este proyecto. En la Ciudad de Buenos Aires tenemos el Río de la Plata, la ribera del río que tiene que tener un tratamiento distinto al del resto de la Ciudad porque es una costa y tiene un comportamiento paisajístico que debería ser respetado; además, la Ciudad de Buenos Aires tiene una ribera escondida que es el agua que no se ve, tenemos varios arroyos entubados que desbordan, entonces si ya sabemos que esto sucede generando inundaciones, lo menos que se puede hacer es tenerlo en cuenta cuando se legisla sobre qué se va a construir y qué no se va a construir.

Por otra parte, nosotros tenemos napas subterráneas que están muy altas porque hubo un manejo irresponsable de la empresa Aguas Argentinas concesionaria del agua y el saneamiento que entregó agua a los usuarios para cobrarles la factura y no construyó las cloacas que debía, entonces el agua cloacal terminó en el subsuelo, el agua del subsuelo sube con una cantidad de problemas de inundación de sótanos con agua cloacal.

Una vez que estos problemas existen lo menos que se puede hacer es tenerlos en cuenta. Los profesionales que trabajamos estos temas vemos que las autoridades actuaron como si no hubiera este tipo de problemas, como si el agua no existiera.

¿Cuál es la relación entre el problema de las aguas que hay por debajo de la Ciudad y la construcción?
Hay varios problemas, por un lado, en el caso de los arroyos entubados el problema que tenemos es que se inunda la zona afectada, hemos visto inundaciones muy graves en Palermo, Núñez y Belgrano. Cuando uno construye en una zona inundable lo menos que puede hacer es lo que los habitantes del Delta que es elevar el nivel de la vivienda. Si personas que muchas veces son analfabetas entienden esto y elevan el nivel de sus casas, no se entiende por qué profesionales universitarios que construyen en la Ciudad no lo hagan. Que los arroyos desbordan ya lo sabemos, pero que al desbordar inunden viviendas porque los arquitectos no hayan tomado las precauciones necesarias es inadmisible.

El Código urbanístico debería indicar que en las zonas inundables las viviendas y todo lo que construyan deberían estar por encima de ese nivel. Por una cuestión de ambición de construir más metros cuadrados no dan importancia a esto.

Llama la atención que a usted le preocupa el abajo y a la gente que ha redactado este Código urbanístico le preocupa el arriba. Por ejemplo, dice que en Villa Pueyrredón y Agronomía se podría edificar hasta los 22.3 metros de altura, siendo hoy el límite los 12 metros. Algo parecido pasa en la ribera del Riachuelo que comprende los barrios de La Boca y Barracas y donde actualmente la altura máxima es de 17.5 metros y, sin embargo, de prosperar la iniciativa inicial los constructores estarán habilitados para hacer edificios de 30 pisos que miden entre 100 y 120 metros.
Cien metros o más para arriba, significan un montón de metros para abajo en materia de estructura y cimientos. El suelo tiene que ser el adecuado para construir 50 metros para abajo, si no lo es el edificio va a tener grietas, rajaduras, va a bloquear la circulación del agua subterránea y eso va a provocar el ascenso de napas en otro lado. Todo un tema que como no se ve; parece que no existiera.

¿Ha habido algún tipo de debate sobre la modificación del Código urbanístico y de esta propuesta?
El debate ha sido muy débil, muy pequeño y la gente cree que es algo técnico y es el tipo de cosas técnicas que van a afectar a su vida cotidiana, de modo que este programa debería ser un llamado a que la gente opine e intervenga en las discusiones, que fuerce a sus representantes a discutir el tema porque lo que está pasando en esta campaña electoral es que son demasiados los dirigentes políticos que hablan de la mujer, la hija, los nietos y las cuestiones que afectan a la gente las discuten en privado, cuando deberían hacerlo de manera pública.

Entrevista: Mario Hernández

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