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» » “La responsabilidad es de la autoridad política que ordenó la acción policial"

(12/09/17 - Desaparición forzada de Personas)-.Entrevista exclusiva sobre la desaparición de Santiago Maldonado con Raúl Zaffaroni, ex juez de la Corte Suprema de la Nación, actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires. Fue en el marco de una Conferencia Magistral organizada por el frente estudiantil Acción Colectiva el pasado miércoles 6 de septiembre en la Facultad de Derecho de la UBA.

Café mediante y una hora antes de comenzar la charla magistral, el profesor Raúl Zaffaroni nos habló sin ambages sobre la desaparición de Santiago Maldonado. Ante la enorme consternación que produce este hecho en vastos sectores de la ciudadanía, es preciso contextualizar para intentar comprender. 

Por tal motivo se hace preciso fijar la atención en una provocadora idea que viene compartiendo el ex juez de la Corte Suprema de la Nación: qué es el totalitarismo corporativo plutocrático a nivel mundial y cómo eso afecta de manera despiadada a nuestro Continente. 

En breves palabras, vivimos un mundo de ficción en el que las personas humanas estamos subordinadas a la lucha por la libertad de las personas jurídicas. Lo cual termina esclavizándonos en aras de algo imaginario creado por nosotros mismos. El tiempo actual es de lucha en todas las áreas del pensamiento y la acción. 

En palabras del actual juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: es menester rechazar la ficción y apuntar hacia la realidad del ser humano y la sociedad. De esa manera este hecho siniestro no será la punta de un iceberg que estaría por emerger. Está en nuestras manos interrumpir su continuidad.

A más de 40 días de la desaparición de Santiago Maldonado. ¿Qué tiene para decirnos?
El ejecutivo no mandó a desaparecer a Maldonado, así como el ex gobernador de Neuquén no mandó a pegarle un tiro en la cabeza a un maestro (Carlos Fuentealba). Pero en todo grupo humano; curas, abogados, médicos, jueces, maestros, policías, gendarmes, hay tipos con distintos grados de agresividad, de entrenamiento, unos con más juicio crítico, otros que tienen menos frenos inhibitorios, otros que se asustan más rápido, otros un poco más fríos y que piensan un poco más. Cuando das una orden de esta naturaleza tenés que medir las consecuencias, tomar las medidas del caso. Porque si no tomás ciertos recaudos generás una situación en la que surge el “loquito”. 

El “loquito”…
Entre nosotros también pasa. Si vamos a una manifestación y aparece el “loquito”, tenemos que saber pararlo. Lamentablemente la juventud hoy no tiene mucho entrenamiento en esto. De alguna manera, los que vivimos otras épocas tenemos que entrenarlos.

¿Para qué armar todo ese operativo para ir a desocupar una carretera?, ¿No es una desproporción?
Con dos bombas de gases lacrimógenos los corrían. No necesitaban armar semejante despelote para desarmar unos mapuches que los atacaron con palos y piedras. No es solo una desproporción sino una incapacidad técnica policial. Es una grosería. Pero cuidado, esa grosería de no saber medir, de ser incluso disfuncional a sus propios planes es algo doblemente peligroso porque si bien es necesaria la represión para que cierre el programa económico, se suma la imprudencia de no percibir la propia disfuncionalidad de un ejercicio abusivo del poder represivo. Hay una conducción política de bajo nivel y técnicamente defectuosa de las propias fuerzas de seguridad. 

Pensemos en la creciente movilización popular de los últimos meses. ¿Cree que el gobierno está en peligro? 
El gobierno no está en peligro: tienen los medios, tienen el Ejecutivo, manipulan el Congreso, manipulan el Judicial…

Son el poder económico…
Lo son. Además, una concentración no va a hacer tambalear a un gobierno. Sí es cierto que la concentración del 30 de marzo del ’82 hizo tambalear a la dictadura. Pero eso pasó porque fracasaba el plan Martínez de Hoz; se acababa el dólar barato, se terminó la “tablita”. Hace mucho tiempo que vengo diciendo que hay que tener cuidado porque este programa económico no cierra sin violencia porque busca un 70% de exclusión social. Pero creo que está pasando algo más grave: están ejerciendo una violencia desproporcionada y disfuncional a sus propios planes. 

¿Mediante qué instrumentos se puede accionar contra la policía que reprimió y detuvo ilegítimamente manifestantes en la última marcha por la desaparición de Santiago Maldonado? 
Cuidado un cacho, cuidado ahí. Yo voy a asumir la defensa de la policía. Los policías son trabajadores a los que no se les reconoce la condición de trabajadores. He peleado bastante por la sindicalización policial. Por mayoría la actual conformación de la Corte Suprema les ha negado el derecho de sindicalización. Están sometidos a un control autoritario vertical interno totalmente arbitrario. Se los suelta a la calle con muy poco entrenamiento. Tienen miedo, como todos. Si de alguna manera un policía muere, bueno, es un “accidente de trabajo” y la viuda no tiene que volver a casarse porque así cobra la pensión. Claro, si matan a un juez le hacen un busto… al policía no. Fijate en lo siguiente: los criminalizados, los victimizados y los policizados, por lo general se los extrae del mismo segmento social. Es un control perverso, como decir “mátense entre los negros y nosotros miramos”. De modo que, cuidado, el policía es un compatriota como nosotros y tenemos que pelear por la dignidad del policía, por la dignificación. No cortemos el hilo por lo más delgado. Lo que tenemos que pelear es porque ese trabajador tenga respetada su dignidad de persona y su dignidad de trabajador, que no se las respeta. Y que pueda sindicalizarse para crear conciencia profesional porque dicha conciencia se crea en la discusión horizontal de las condiciones de trabajo que hoy no se puede tener en la policía porque es una organización vertical militarizada, cuando la policía es un servicio civil. No juguemos al policía y ladrón. 

¿Qué elementos tenemos para estar convencidos que lo ocurrido con Santiago Maldonado fue una “desaparición forzada”?
Al menos hasta antes de la declaración de este pibe mapuche (Matías Santana), el único elemento que yo tenía era la reacción oficial. Es decir, si sale todo un arsenal, un viejo arsenal de tácticas de encubrimiento de desapariciones forzadas que conocemos desde hace 100 años, es porque hay una desaparición forzada. 

¿Por qué me lo ven en Entre Ríos?, ¿Por qué aparecen los dos camioneros misteriosos?, ¿Por qué le echan el cadáver a Chile?, ¿Por qué tan enfáticamente dicen: “No, no pasó”, antes de investigar?, ¿Por qué me fabrican que los mapuches son kurdos? Este es todo el arsenal que normalmente encubrió desapariciones forzadas. 

Entonces lo que me genera la seria presunción de desaparición forzada es la reacción oficialista. Si alguien hubiera dicho: “Momento, no sé qué pasó. Vamos a investigar si se lo llevaron o no se lo llevaron. Me dicen que no lo tienen, voy a meter a otra fuerza a investigar. Después lo hablamos”, es otra cosa. Ahí hubiera tenido más dudas. 

Con respeto por la familia y ante un indeseado desenlace fatal. ¿Sería responsable el Poder Ejecutivo?
No sos responsable del homicidio, pero sí del contexto en que surge el “loquito”. Si aparece el “qué me importa”, es dolo eventual. Si es un “creo que no va a surgir”, es culpa con representación. En cualquier caso es responsabilidad. 

Evidentemente, si alguien cometió el delito hay que meterlo preso, de eso no cabe duda, hay que penarlo. Tal vez ahora vengan a decirnos: “acá lo tenemos, fue éste el que lo hizo”, pero la responsabilidad es de la autoridad política que ordenó una acción policial sin la suficiente técnica y preparación policial, sabiendo que iba a generar una situación en que puede aparecer ese “loquito”. Bueno, si se crea un contexto en el que eso puede saltar, se es responsable por lo menos políticamente. 

Por Álvaro Erices, APU

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