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» » Condenaron a cuatro años y medio de prisión a un hombre por trata de personas en un bar de Río Grande

(19/10/17 - Trata de Personas)-.Emiliano Espínola fue encontrado culpable de trasladar y explotar sexualmente a ocho mujeres migrantes y argentinas en situación de vulnerabilidad en un bar y en un departamento privado.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tierra del Fuego condenó el viernes a un hombre a cuatro años y medio de prisión por considerarlo autor del delito de trata de personas con fines de explotación sexual y le impuso el pago de una multa equivalente a 30 mil pesos.


El condenado, de nombre Emiliano Espínola, fue encontrado culpable de haber facilitado el traslado y acogido a ocho mujeres -cinco argentinas, dos de nacionalidad dominicana y una paraguaya- en situación de vulnerabilidad para finalmente explotarlas sexualmente en un bar llamado “Bar Buenos Aires” y en un departamento privado, ubicados en la ciudad de Río Grande. 

Los hechos ocurrieron en una fecha que no puede precisarse pero –de acuerdo con los elementos recabados en la investigación- al menos desde los comienzos de 2012 y hasta el 27 de octubre de ese año, día que se llevaron adelante los allanamientos.

Según fue acreditado durante el proceso, además de quedarse con el 50 por ciento del valor de los denominados “pases” y “copas”, Espínola implementó un sistema de deudas con al menos tres de las víctimas, a quienes generó un círculo de dependencia con él.

La instrucción de la causa estuvo a cargo del fiscal Marcelo Rapoport y en el juicio, que comenzó el 10 de octubre, intervino la auxiliar fiscal María Lía Hermida, quien en el final de su alegato solicitó la imposición de una pena de 6 años de prisión y una multa de 30 mil pesos.

A lo largo de las audiencias declararon cuatro víctimas, miembros de fuerzas de seguridad y testigos de los allanamientos. En la etapa de instrucción suplementaria, previa al debate, también declararon las psicólogas que asistieron a las víctimas, una víctima más y testigos que se encontraban en el bar al momento del allanamiento.

Además de quedarse con el 50 por ciento del valor de los denominados “pases” y “copas”, Espínola implementó un sistema de deudas con al menos tres de las víctimas, a quienes generó un círculo de dependencia con él.

Origen de la investigación
La investigación se inició el 22 de octubre de 2012, luego de la llamada anónima de una mujer a la central de comunicaciones de la Policía provincial. La denunciante manifestó que en un departamento privado se encontrarían ocultas mujeres de nacionalidad dominicana, privadas de documentación y que además ejercerían la prostitución.

Asimismo, la denunciante agregó que ella se encontraba amenazada y que las víctimas trabajarían en el local nocturno llamado “Bar Buenos Aires”, cuyo encargado era el hombre finalmente condenado, de ocupación peluquero, y dijo que también regentearía ese local. Explicó que el hombre escondía allí a las mujeres para que no fueran descubiertas cuando la autoridad policial efectuaba controles en el local nocturno y que les proporcionaba drogas.

Tras la denuncia, se iniciaron las tareas investigativas que permitieron confirmar la hipótesis investigada y finalmente el 27 de octubre de 2012 se llevaron adelante los procedimientos en el bar y en el departamento. Como consecuencia, once mujeres fueron rescatadas: una de nacionalidad paraguaya, cinco dominicanas y cinco argentinas.

En la casa de Espinola se pudo secuestrar un cuaderno que daba cuenta de la existencia de mujeres en esa situación desde 2011.

A partir de la declaración de las víctimas, se pudo saber que las copas tendrían un valor de entre 80 y 120 pesos. La mayoría de las mujeres expresó que en la primera copa realizada cada noche percibían el 100 por ciento y de las siguientes, el 50 por ciento, mientras que los precios de los "pases" oscilaban entre 250 y 400 pesos.

Asimismo, se pudo establecer que el local funcionaba desde las 00.00 hasta las 4.00 o 6.00, de martes a domingos, y que en el privado se realizaban los "pases". En el boliche había dos encargadas que habrían sido quienes les cobraban el dinero a los “clientes” y quienes les pagaban un porcentaje a las víctimas.

Por otro lado, algunas mujeres afirmaron en el comienzo de la pesquisa que Espínola solía amenazarlas con despedirlas cuando no cumplían con sus disposiciones en relación a horarios, permanencia en el bar, modo de dirigirse con los clientes y vínculo con las compañeras y/o encargadas.

Según declararon, el hombre les abonaba el pasaje para que se trasladaran hasta la ciudad de Río Grande y, de esta manera, ya les generaba una deuda. Una vez allí, se alojaban en el primer piso del privado y eran explotadas en el “Bar Buenos Aires”, donde debían hacer las denominadas “copas” y, eventualmente, los denominados “pases”, que se realizaban en el departamento privado.

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