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» » Masacre de Magdalena: declaró la imputada María Roma

(29/10/17 - Violencia Institucional)-.Durante la audiencia del lunes 23 y por pedido de su abogado particular, la única mujer entre los penitenciarios imputados por la masacre de la unidad penal 28 de Magdalena ofreció al tribunal su versión sobre lo ocurrido durante la noche del 15 de octubre de 2005, cuando murieron 33 detenidos en el interior del pabellón 16. 

Las preguntas de las partes estuvieron orientadas especialmente a los 3 accesos del módulo colectivo, en torno a si las puertas permanecieron abiertas o cerradas durante el letal incendio.

Luego de recibir la noticia de una pelea entre “ranchadas” -o grupos- de detenidos en el pabellón 16 de la unidad penal 28, María Roma y otros integrantes de la guardia de seguridad exterior se dirigieron a ese módulo colectivo del penal e ingresaron.

Mientras ordenaban que se arrojaran al suelo los 60 detenidos alojados allí, los guardias iban sacando de a uno por la puerta frontal de acceso al pabellón hasta el momento en que “por el avance del humo intenso no pudimos seguir sacando gente y tuvimos que salir al patio”.

Esta descripción fue realizada durante la audiencia del lunes por la imputada María Rosario Roma, oficial de servicio de la unidad penal 28 de Magdalena al momento en el que ocurrió la peor masacre de la historia de las cárceles bonaerenses.

De acuerdo a su relato, la puerta de ingreso principal y las rejas del frente del pabellón fueron abiertas y así permanecieron durante todo el tiempo que la imputada estuvo en la zona del módulo incendiado, lo que contradice a la mayoría de los testimonios de detenidos y hasta de personal penitenciario que ya declararon en el juicio en audiencias anteriores, además de una pericia que reconstruyó, en imágenes 3D, la sucesión de eventos ocurridos durante los primeros minutos de la tragedia.

En este sentido, María Roma –que, como imputada, está eximida del juramento de decir verdad, a diferencia de los testigos- explicó a los magistrados del Tribunal Oral Criminal 5 que en todo momento vio las puertas las abiertas y que nunca hubo un guardia penitenciario apostado en el ingreso al pabellón controlando quién entraba y quién salía.

“Mientras sacabamos internos del pabellón, en un momento se cortó la luz, el humo avanzaba muy rápido y ya no podíamos permanecer allí porque había muchos obstáculos –una columna, mesas, las camas, objetos tirados- y parecía un laberinto. Durante los siguientes 10 días yo estuve sonándome la nariz y seguía expulsando restos negros”, señaló Roma.

Acerca de las otras vías de acceso, la imputada manifestó que primero se abrió la puerta de emergencia del pabellón 16 (situada al otro extremo de la puerta del frente) y luego la de emergencia del pabellón 15, pegado al del siniestro. Este dato también se confronta con el de la mayoría de los testigos escuchados hasta el momento, que señalaron el orden inverso respecto a la apertura de las puertas de emergencia mediante golpes en los candados.

En cuanto a la tercera vía de acceso, la llamada “puerta-ventana del patio”, que da a un espacio delimitado en el costado del pabellón 16, Roma también afirmó que fue abierta bastante antes respecto a la versión de la mayoría de los testigos: “Cristian Núñez (el jefe de la guardia) intentaba abrir la puerta de recreo porque queríamos dejar todas las puertas abiertas porque no sabíamos si había quedado gente adentro”.

Este segmento de la declaración respecto a las puertas y a la intencionalidad de dejarlas todas abiertas por si quedaban detenidos atrapados en el interior del pabellón motivó una serie importante de preguntas por parte de la fiscalía y el presidente del tribunal.

A este respecto, la imputada Roma había señalado antes que una cantidad determinada de detenidos en el pabellón 16 se había atrincherado durante el ingreso de la guardia de seguridad exterior y se había negado a salir. Por eso la pregunta aclaratoria del presidente del TOC 5: “Si usted vio, antes de salir, que había varios atrincherados al fondo del pabellón, ¿por qué dijo que cuando ustedes salieron no quedaba nadie en el pabellón?”.

Por otra parte, acerca de los motivos por los cuales los bomberos voluntarios de Magdalena salieron a los pocos minutos del primer ingreso, Roma dijo que “cuando están ingresando, a uno de los bomberos le tiran un bancazo. Él intenta volver para atrás pero yo le digo que ingrese al pabellón. Sin embargo, es ahí cuando veo a un interno con una escopeta arriba del techo de los módulos”.

“Supuse que era el arma de Cristian Núñez, y yo no sabía si estaba cargada con munición de guerra o antitumulto (de goma). Empecé a gritarle al interno que se calmara, y mientras tanto salían los bomberos del penal por su propia seguridad”, detalló. El dato del detenido con un arma tampoco fue mencionado por los testigos que han pasado por este juicio, incluyendo los bomberos que actuaron durante la noche del incendio del pabellón.

“¿Por qué cree que los bomberos no mencionaron lo del interno en el techo con un arma?”, preguntó la fiscalía. La respuesta de Roma fue: “Creo que por miedo a quedar imputados por abandono de persona. Si yo tuve miedo, imagínese el miedo que habrán tenido ellos”.

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