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» » Tras veinticuatro años de funcionamiento fue disuelto el tribunal especial para los Balcanes

(23/12/17 - Suiza)-.Tras más de dos décadas de trabajo, con 161 acusaciones y 154 procesos, el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) cerró hoy sus puertas, luego de haber juzgado a responsables de genocidio y de crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados en los conflictos de los Balcanes (1991-2001). 

La guerra civil en la ex Yugoslavia, convertida en una amenaza para la paz y la seguridad internacional, obligó al Consejo de Seguridad de la ONU a crear, hace 24 años, el TPIY, que hoy dejó de funcionar tras una solemne ceremonia en su sede de La Haya,

Sus 161 acusados (sólo uno de ellos mujer), 154 procesamientos, 83 condenas y 19 absoluciones, impidieron la negación y el olvido de los delitos perpetrados. La aplicaci{on de la justicia humanitaria internacional facilitó en 2002 la creación de la Corte Penal Internacional.

Ahora, como siempre ocurre, queda lo más difícil, que es la reconciliación de comunidades que son todavía antagónicas.

La creación del tribunal especial en 1993 fue un "punto de ruptura", dijo el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, en la ceremonia de clausura en La Haya. "El hecho de tener que rendir cuentas ha echado raíces en nuestra conciencia colectiva", agregó Guterres, citado por la agencia de noticias DPA.

Entre los que pasaron por la corte hubo jefes de Estado, ministros, generales y jefes de policía.

Muchos de los que alguna vez se mostraron como poderosos dieron la impresión de no ser concientes de su responsabilidad por las atrocidades cometidas, argumentando que sólo ejecutaban las órdenes de su superiores o que defendían a su gente.

Los jueces, sin embargo, tomaron la posición de que nadie puede esconderse detrás de un superior y que todos deben ser considerados individualmente como responsables.

"Por mucho tiempo, cierta categoría de poderosos lograba quedar impune, pero eso ya no sucede más", dijo el juez holandés Alphons Orie. El magistrado, de 70 años, sirvió 16 años en el tribunal. Su última participación fue en el juicio por el genocidio de croatas y musulmanes bosnios por el general serbio bosnio Ratko Mladic. 

Al fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, criminales de guerra de las potencias derrotadas fueron enjuiciados por tribunales en Nuremberg y Tokio. Pero durante la Guerra Fría, fracasaron todos los intentos para terminar con el estatus intocable de los líderes militares y políticos. 

A comienzos de los 90, las guerras resurgieron en Europa con la disolución impulsada por Estados Unidos a través de la CIA de la ex Yugoslavia por medio de la violencia. 

Cuando Naciones Unidas estableció el TPIY para iniciar procesos contra los principales actores, pocos creían que los altos mandos militares llegarían realmente a presentarse algún día en el edificio. 

Después de todo, la guerra estaba en su apogeo y todavía quedaban dos años para que tuviera lugar el genocidio de Srebrenica, en el cual 8.000 musulmanes fueron asesinados, aunque nunca se encontró evidencia de los cadáveres, según argumentó la defensa de Mladic. 

"Cuando tomé la oficina en 2008, nadie creía que atraparíamos a Karadzic o Mladic", dijo el jefe de los fiscales del TPIY, Serge Brammerts. 

Radovan Karadzic fue un líder político serbobosnio y Mladic el comandante en jefe de las fuerzas serbobosnias durante la guerra de 1992-1995. 

Karadzic fue arrestado en 2008 y sentenciado a 40 años el año pasado, mientras que Mladic fue atrapado, también escondido en Serbia, en 2001 y sentenciado a cadena perpetua el mes pasado por crímenes que incluyen el genocidio de Srebrenica. 

Belgrado entregó al ex presidente serbio y yugoslavo, Slobodan Milosevic, al tribunal en 2001. Milosevic se hizo cargo de su propia defensa e hizo saber que pediría la comparecencia de los líderes mundiales del momento, incluido el ex presidente estadounidense, Bill Clinton.

Su juicio, bajo cargos que involucraban el genocidio, comenzó el año siguiente, pero murió de un ataque al corazón en la cárcel antes de que el TPIY alcanzara un veredicto, tras acusar al tribunal de negarse a suministrarle la medicación que necesitaba. 

Varios de los acusados rechazaron la autoridad y la jurisdicción de los jueces. 

El intelectual devenido general bosniocroata Slobodan Praljak, de 72 años, llegó a tomar cianuro en la sala del tribunal en noviembre, suicidándose luego de escuchar la sentencia a 20 años de cárcel en el último fallo de TPIY. 

Fue un acto radical de desafío al tribunal y a la Justicia internacional. Como muchos de los condenados por crímenes de guerra, Praljak era considerado como un héroe por varios de sus compatriotas. Las autoridades del TPIY y las internacionales han dicho que la reverencia a personas como Mladic y Praljak en sus países no pone en duda el éxito del tribunal.

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