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» » "Lo bendigo, pero deje de gobernar para los ricos y perseguir a los pobres"

(03/02/18 - Jujuy)-.Macri viajó confiado al norte, donde el régimen jujeño de Gerardo Morales ha sido pionero en el desarrollo de la persecución y la cárcel por motivos políticos, sin embargo se encontró con que casi nadie lo quiere en Jujuy y el obispo le dio una reprimenda sin utilizar una sola metáfora.

El titular de la Prelatura de Humahuaca, Obispo Pedro Olmedo, siguió al pie de la letra la línea del papa Francisco, y le hizo un severo llamado de atención al presidente Macri y a los demás dirigentes políticos y gobernantes al pedirles que “dejen de gobernar para los ricos, y que ayuden a los pobres”, y concretamente le pidió a Macri que “no persiga a los pobres porque son los que trabajan, los que pagan impuestos, y no como las mineras” que en esta parte de Jujuy “no aportan nada”.

Monseñor Pedro Olmedo ofició el viernes la última misa desde su cargo, luego de acceder a la jubilación. No fue una ceremonia más, pues la Prelatura celebró sus 50 años de vida, razón por la cual el padre Olmedo estaba acompañado por monseñor Jorge Fernández, de San Salvador de Jujuy. 

Antes de que ingresara el presidente de la nación -de visita en Jujuy para anunciar zonas francas para Perico y La Quiaca, entre otras actividades- Olmedo había leído una carta del Papa Francisco en la que la máxima autoridad de la Iglesia Católica saludaba a los humahuaqueños por los 50 años de la Prelatura, y resaltaba la necesidad de comprometerse con los sectores más necesitados, los chicos para incluirlos en el futuro de la Nación. En ese momento, solo el intendente local Lito Herrera estaba presente.

Mientras Olmedo hablaba, ingresó a la Iglesia de la Candelaria el presidente Mauricio Macri acompañado por el gobernador Gerardo Morales y una gran comitiva de funcionarios y dirigentes políticos locales y nacionales. Apenas ingresados, la custodia presidencial bloqueó la puerta y la llamada “casa de Dios” quedó inaccesible para la gente que venía por detrás, en ese momento el Obispo Olmedo tuvo su primera intervención por la gente, cuando en alta voz se dirigió a los custodios diciéndoles: “el presidente dice que se permita ingresar a la gente”. Los custodios se hicieron a un lado, y salón de la Iglesia se llenó. Olmedo, entonces, siguió con la homilía dirigida a hablar del compromiso de Iglesia y sus fieles con la gente que menos tiene. Volvió a pedirles a los gobernantes ese mismo compromiso y fue muchos más directo cuando se dirigió al presidente Macri: “Yo lo bendigo pero antes tengo que hacerle un pedido, deje de gobernar para los ricos; la gente pobre necesita más de los gobiernos. Y aquí se persigue a los pobres, que pagan sus impuestos y les cuesta vivir, en cambio se defiende a las mineras que no pagan nada a la Municipalidad y extraen toda la riqueza de la madre tierra”.

Si Macri creyó que en la Iglesia encontraría alivio para una visita bastante tensa, se equivocó. Esta vez Jujuy, cuna de sus triunfos y también de sus promesas incumplidas, justamente hechas aquí en Humahuaca, le fue esquivo y si bien no recibió un rechazo rotundo, fue una imagen y semejante de un país partido, felizmente en disenso sobre el rumbo que se debe tomar a futuro.

Humahuaca que hace dos años lo recibió con cierta ingenuidad y esperanza, esta vez hizo prevalecer otra valoración para la gestión del presidente: “¡Qué se vaya! ¡Que se vaya¡ ¡Qué se vaya! Fue el cántico que prevaleció a la llegada de los vehículos oficiales, aunque también estaban quienes lo saludaban amablemente y desvivían por una foto para el recuerdo, pero eran los menos. Igual, Macri cumplió con su agenda: presidió los anuncios de las zonas francas para Perico y La Quiaca, estuvo en Volcán, y en Humahuaca bailó en el restaurant de Fortunato Ramos, y luego disputó un partido de fútbol, dos acciones que le depararon también críticas porque lo mostraron indiferente ante los sufrimientos de otros argentinos como los habitantes del Chaco Salteño en pleno éxodo forzado por las aguas bravías del Pilcomayo.

En Volcán, por ejemplo, pese que fue a inspeccionar las obras de reconstrucción luego del alud del año pasado, Macri sólo recibió el “sí se puede, sí se puede” de una veintena de mujeres. El presidente entregó recursos por un millón y medio al empresario Rubén Tapia, de la firma Norte Grande Cereales, para el desarrollo de su empresa.

El gobernador Morales, por su parte, celebró la decisión de crear las zonas francas, y en un guiño al sector peronista le hizo un reconocimiento al extinto gobernador Guillermo Snopek, “precursor de este proyecto y del cual aprendimos varios”. “Esta es una de las causas de los jujeños que nos unieron y que logramos sostener”, agregó. Dijo además que “el parque industrial de Perico concentra 880 millones de pesos de inversores jujeños y sus PyMEs” y resaltó que la zona franca de Perico “será de perfil industrial y tendrá un gran desarrollo”, merced a la instalación de la fábrica de baterías de litio, la conjunción de ferrocarril y aeropuerto y el conocimiento y la valía de los recursos humanos.

En cuanto a la segunda zona franca que estará emplazada en La Quiaca, confirmó que será de carácter minorista y precisó que la Ciudad Fronteriza cuenta con el ferrocarril a Bolivia, una aeroestación y tendrá además el Belgrano Cargas.

Fiel a su estrategia, el presidente Macri buscó contraponer sus palabras con la realidad de los argentinos: “logramos bajar el gasto público, los impuestos y la inflación y, a su vez, que Argentina crezca, generando oportunidades día a día para reducir la pobreza”, expresó el Jefe de Estado, cerrando de esta forma su agenda en Jujuy que incluyó a primera hora de la jornada visitas a Volcán y Humahuaca. (O.B.)

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