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» » "Toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria"

(22/02/18 - #21F)-.Con esta frase de Mario Vargas Llosa, asiduo concurrente a reuniones PRO, Hugo Moyano alertó al gobierno sobre el inevitable final de todo ciclo, incluido el que tiene embriagada de poder a la derecha argentina que ha accedido por primera vez en la historia del país al poder mediante el sufragio popular.

La masiva movilización opositora, que contrastó vivamente con la realizada por seguidores del gobierno la semana anterior y que solo sirvió para mostrar un puñado de fascistas radicalizados reclamando la pena de muerte y exteriorizando su odio a distintos sectores de la sociedad, incluyó a sectores tan diversos como el dirigente camionero Hugo Moyano, junto a las dos CTA, ATE, la CTEP y partidos opositores como el kirchnerismo y la izquierda, lanzaron fuertes críticas a la política económica del Gobierno, y cuestionaron la intención de ponerle un tope a los aumentos salariales, la rebaja de las jubilaciones, el ajuste, y el proyecto de reforma laboral y virtualmente inundó la Avenida 9 de Julio.

Quizás el tema más saliente sea la expresión de la necesidad de crear un gran arco opositor que ponga freno a la demencia neoliberal que está sumergiendo al país en una deuda externa sideral y arrasando con decenas de derechos adquiridos, desde los laborales hasta la salud pública.

En su discurso, el camionero sostuvo que "los gorilas no pueden estar más en la conducción del país". "Toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria por eso compañeros preparémonos para que cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática sepamos elegir", remató.

Antes de Moyano hablaron los titulares de las dos CTA, Pablo Michelli y Hugo Yasky, el líder del gremio bancario Sergio Palazzo, y el secretario general de la CTEP, Esteban Castro, que hicieron hincapié en la necesidad de unirse pensando en 2019.

Durante su discurso hizo una dura crítica a la marcha de la economía. Pero también negó que la convocatoria haya sido impulsada para defenderse de las investigaciones que enfrenta en la Justicia y rechazó las acusaciones sobre actitudes "antidemocráticas" y "desestabilizadoras".

"Dicen que ustedes vienen a respaldar los problemas legales que yo tengo. No estoy implicado en ningún tema de corrupción. Si tuviera un problema tengo las suficientes pelotas para defenderme", bramo Moyano desde el escenario montado sobre la 9 de Julio. Y más tarde, agregó: "No tengo miedo de ir preso. Estoy dispuesto a ir preso. No tengo miedo que me maten, estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores".

Asimismo, el camionero dijo que "la política económica que se lleva adelante es para perjudicar a los que menos tienen". "Esta movilización multitudinaria, conformada por distintos sectores políticos y sociales, venimos con un solo objetivo, es decirle al Gobierno, señor presidente no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de la sociedad", agregó.

Luego, advirtió: "No vinimos a amenazar al Gobierno, no somos antidemocráticos ni desestabilizadores, somos hombres y mujeres que venimos a decirle que dejen de aplicar políticas que hambrean a los que menos tienen".

El encargado de abrir el acto, que se adelantó para antes de las 15, fue el triunviro de la CGT y líder del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, quien leyó un documento con los seis principales reclamos contra el Gobierno. Debajo del escenario, unas 400.000, según los sindicalistas, escuchaban el acto.

Las organizaciones gremiales del transporte, en su momento clave para paralizar el país, los grandes sindicatos de servicios, como Comercio de Armando Cavalieri, y los independientes de Obras Sanitarias (José Luis Lingeri), Upcn (Andrés Rodríguez) y la Uocra (Gerardo Martínez) decidieron darle la espalda a los Moyano.

Para sorpresa de muchos, también se bajó de la marcha el gastronómico Luis Barrionuevo, quien dio a entender, a través del triunviro de su máxima confianza, Carlos Acuña, que si bien hay argumentos para marchar, la convocatoria parece más ajustada a la inquietante actualidad judicial del camionero.

La partición de la CGT en dos grandes bloques de apoyo o rechazo a la movilización profundizó hasta el límite la grieta que ya se insinuaba luego del último paro general, al punto que el propio triunviro Juan Carlos Schmid admitió hace algunos días que "el ciclo de los tres secretarios generales de la central está prácticamente agotado".

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