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» » Declaró Lucas Mendoza, una de las víctimas en el juicio por torturas en la cárcel de Ezeiza

(01/04/18 - Violencia Institucional)-.Este lunes se realizó la segunda audiencia del debate oral y público que lleva adelante el TOF 1 de La Plata en el que se ventilan las torturas que cinco penitenciarios de la Unidad Penal Federal 2 de Ezeiza le provocaron a dos detenidos. El juicio llega casi 11 años después de los hechos; la otra víctima, Claudio David Núñez, se suicidó el año pasado. 

Lucas Matías Mendoza (foto) hoy está en libertad, pero pasó más de 20 años en prisión con una condena a perpetua que le fuera dictada cuando aún no había cumplido 18 años: “De tantos golpes, uno se acostumbra. En la cárcel te convierten en un animal. Hoy solo quiero que toda esta historia termine”, dijo a los magistrados.

Al ingresar a la sala de audiencias, Lucas Matías Mendoza –torturado junto con su compañero Claudio David Núñez el 9 de diciembre de 2007 en el pabellón B y en una “leonera” de la Unidad Penal 2 de Ezeiza- tuvo que pasar a escasos centímetros de los penitenciarios imputados por ese delito hasta llegar al sillón desde el que daría su testimonio.

Hoy Lucas tiene 37 años y vende pañuelos de papel en oficinas y en calles de La Plata: “Terminé el secundario. Hago changas. Lo único que quiero es no volver más a la cárcel. No quiero sufrir más”, se presentó ante el tribunal. Inmediatamente describió una de las marcas físicas que el encierro y la violencia institucional le dejaron de por vida: en uno de sus ojos tiene desprendimiento de retina por un golpe recibido en el Instituto de Menores Agote en 1997. Del otro ojo ve muy poco: “Estoy casi ciego”.

Su historia en el sistema de encierro es tristemente célebre: a sus 16 años fue condenado a la pena de prisión perpetua. El caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, en 2012, la Sala 2 de la Cámara Federal de Casación Penal anuló la sentencia (y también la de otros dos jóvenes) al declarar inconstitucional la pena de prisión perpetua para niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, Mendoza ya había pasado la mitad de su vida encerrado.

Ahora, frente a un tribunal oral que escucha su palabra, dirá que “de tantos golpes, uno se acostumbra. En la cárcel te convierten en un animal. Hoy solo quiero que toda esta historia termine”. Su testimonio duró más de una hora y se realizó en la sala de audiencias de los tribunales federales con asiento en La Plata, en 8 y 50.

A diferencia del relato de los cinco penitenciarios federales imputados, Lucas Mendoza negó que el motivo del ingreso al pabellón por parte del cuerpo de requisa fuera por una pelea entre detenidos: “No recuerdo cuántos eran, pero llegaron al pabellón B directamente a sacarnos a mí y a Núñez. Yo estaba en mi celda y ahí entraron dos agentes, que empezaron a golpearme con trompadas, patadas y me dieron un palazo en la cabeza”.

“Desde el ingreso al pabellón ya venían preguntando por mí. Me vinieron a buscar directamente, y yo creo que el verdadero motivo es porque, tiempo antes, había logrado fugarme de una cárcel. Por eso el ensañamiento conmigo”, agrega Lucas, quien no puede recordar el rostro de los dos penitenciarios que lo golpearon en su celda y que de allí lo llevaron esposado y con más golpes hasta una ‘leonera’ situada afuera del pabellón.

Al llegar a la ‘leonera’, uno de los agentes lo sostiene en el piso, boca abajo y con las manos esposadas a la espalda, mientras el otro le quita las zapatillas y las medias. Luego, lo golpearían tan fuerte y tantas veces en las plantas de sus pies que el joven no podría caminar de regreso a su celda sino que lo llevarían en una silla de ruedas.

“Me acuerdo que a mí me llevaron primero a esa leonera y después lo trajeron a Núñez. Nos torturaban en el piso, un poco a cada uno. Un rato a él, un rato a mí. Hasta llegaron a apoyarme un palo en el ano. Los tipos se lo toman muy a pecho a esto que llaman su trabajo. Yo quedé muy mal, no podía ni caminar. Hice tratamiento y ojala pueda salir. Todavía me siento mal por haber sido ‘criado’ por estos tipos. Espero no volver más”, afirmó Mendoza.

En un tramo relevante de su declaración, recordó que una semana antes de aquella noche del 9 de diciembre había recibido otra golpiza pero no tan grave como la que sobrevendría. Y en esa ocasión previa había insistido para que lo dejaran hablar con el jefe de turno del penal. Quería preguntar por qué tanta violencia contra él.

Por respuesta, había recibido un par de “andá, andá…”. Algo parecido ocurriría luego del 9 de diciembre, cuando lo vio el juez de Ejecución que tenía su causa a cargo. Con varios penitenciarios presentes en el despacho, el magistrado le ofreció trasladarlo a Neuquén.

Durante su relato, varias veces recordó a su compañero y amigo Claudio David Núñez: “Hoy debería estar acá conmigo, pero se quitó la vida porque no pudo sobrellevar tanto dolor y angustia. Por eso yo no voy a dejar de denunciar lo que hacen con los pibes en las cárceles. Voy a seguir buscando justicia”, cerró la víctima.

Datos del juicio
Hay 5 penitenciarios federales imputados -Rubén Oscar Constantin, Jorge Enrique Puppo, Víctor Darío Salto, Sergio Hernán Giménez y Pablo Andrés Jara- por el delito de tortura en calidad de coautores perpetrado contra Claudio David Núñez y Lucas Matías Mendoza en diciembre de 2007.

Los fiscales de juicio son Horacio Galdós y Carlos Dulau Dumm, mientras que en representación de la parte querellante interviene el abogado Sebastián Pacilio, integrante de la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN).

La causa penal había sido archivada pero en 2013 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó la reapertura de la investigación a fin de “determinar las eventuales responsabilidades penales” de los autores así como la de los funcionarios judiciales que habían iniciado la instrucción.

Tras 10 años de dilaciones y en base al pedido de elevación a juicio realizado en 2015 por los fiscales Sergio Mola, por entonces subrogante de la Fiscalía Federal 2 de Lomas de Zamora, y Claudio Pandolfi, de la Fiscalía ad-hoc de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), finalmente el TOF 1 de La Plata realiza el debate oral en el que ya declararon los 5 imputados y la víctima de las torturas.

La próxima audiencia será el turno de los médicos forenses que examinaron a Núñez y Mendoza durante los días posteriores a la golpiza.

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