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» » Por primera vez en el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán habló el acusado

(11/05/18 - Travesticidio)-.En la última audiencia del juicio por el travesticidio de Diana Sacayán, la activista travesti y defensora de derechos humanos asesinada en octubre de 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 4 integrado por Adolfo Calvete, Ivana Bloch y Julio Cesar Báez- dio por terminada la ronda de testigos y preguntó al acusado si quería declarar. 

El defensor oficial Lucas Tassara anunció que sí: Gabriel David Marino no sólo juró por Dios que es inocente y no estuvo en el lugar de los hechos, además pide justicia por Diana Sacayán. Tras la lectura de su declaración indagatoria Marino quedó en evidencia. 

Ayer se vivió uno de los momentos más tensos del juicio por el travesticidio de Diana Sacayán, la activista travesti y defensora de derechos humanos asesinada en octubre de 2015. La audiencia venía complicada: debía empezar a las 9 y arrancó más de tres horas tarde. Como diría después la abogada que representa a la querella de la familia Sacayán, Luciana Sánchez, fue una audiencia “voluntarista”.

La sala habitual estaba ocupada, no quedaban otros salones libres. El Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 4 intentó que no se cancelara. Por eso terminó siendo en una sala ampulosa y cinematográfica de la planta baja del ¨Palacio de Tribunales¨, pero que no contaba con micrófono ni equipo de sonido.

Los cuatro testigos de ayer resultaron difíciles –por momentos imposibles- de escuchar para el público. No había televisores para compartir los videos y las fotos que fueron pidiendo tanto la querella como la fiscalía representada por Ariel Yapur. Solo se pudo acceder a estos archivos mediante las pantallas de computadoras o en papel impreso.

Después de que el tribunal –integrado por Adolfo Calvete, Ivana Bloch y Julio Cesar Báez- diera por terminada la ronda de testigos, el presidente, Calvete, preguntó al defensor oficial Lucas Tassara si el acusado Gabriel David Marino quería declarar. Dijo que sí.

Tras un breve cuarto intermedio, Marino (foto de la derech junto a su abogado) se sentó en la silla frente al tribunal y de espaldas al público, en ese salón inmenso donde la vida parece transcurrir siglos atrás (como en tantos sitios de este edificio neoclásico construido en función de jerarquías casi monárquicas). La declaración fue tan breve como contundente. A Marino sí que se lo escuchó. En voz bien alta dijo:

-Juro por Dios que soy inocente. Nunca estuve en el lugar del hecho. Yo no maté a Diana. Yo pido Justicia por Diana Sacayán. No voy a contestar preguntas.

Escuchar al acusado pidiendo justicia por la víctima y tomando la consigna de quienes con mucho esfuerzo han llegado hasta acá, fue por lo menos escalofriante.

El público murmuraba “¡Que jure por el diablo y no por dios!”, cuando el fiscal Yapur tomó la palabra. Vehemente, pidió que se leyera una declaración de Marino que consta en las fojas de la causa. “Existe una gran diferencia entre lo que el acusado acaba de decir y lo que dijo en la indagatoria, que estaba en el lugar de los hechos. Por eso pido que se dé lectura a esa declaración”.

El defensor se opuso. “Marino se ha expresado. No es más contradictorio, es más escueto y acotado”, intentó justificar.

Adolfo Calvete, presidente del tribunal, consideró que había contradicción, “razón por la cual corresponde la lectura de la declaración”. “Me opongo”, insistió el abogado defensor.

Finalmente se leyeron apenas unos fragmentos, donde Marino cuenta que estaba en el departamento de Diana, “muy drogado”, y –entre tantas cosas- dice haber visto cómo otra persona que estaba allí con él la acuchillaba.

Hubo diversas deliberaciones acerca de una serie de cuestiones técnicas. Disparadas en gran medida por el pedido del defensor –que ayer tuvo protagonismo, como nunca antes- de que el tribunal no valore las anteriores declaraciones de Marino. Incluso pidió quitar los croquis realizados por el acusado situándose en el lugar del hecho.

La fiscalía (en este juicio representada por Yapur y por Mariela Labozzetta de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra Mujeres y personas LGBTI) y las querellas se opusieron. “La defensa quiere sacar cualquier rastro del imputado en el expediente. El defensor hace esta interpretación inconstitucional del derecho a defensa, que afecta nuestro rol como querellantes¨, dijo Sánchez.

Tanto la querella familiar como la del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia, donde trabajaba Diana) –representada por Juan Kassargian- se expresaron en la misma dirección.

El tribunal quedó en responder la próxima semana. La querella también pidió incorporar por lectura el testimonio de la activista Lohana Berkins (fallecida en 2016) que se leerá el próximo lunes en la octava sesión del juicio, antes de abrir la ronda de alegatos.

Los últimos testimonios del juicio
En la audiencia de ayer declararon lxs cuatro últimoxs testigxs. El primero fue el oficial de policía que envió la comisaría 38 apenas se halló el cuerpo asesinado de Diana Sacayán, en el departamento del barrio de Flores (CABA), donde vivía.

El policía recordó que mientras esperaba que llegara la ambulancia del SAME, en la puerta, habló con un amigue de la activista: ahí supo “Diana era la primera travesti de la Argentina a la que la presidenta Cristina Kirchner le dio el DNI” con su identidad autopercibida.

Después declaró un científico que en el laboratorio analizó el ADN de las muestras y participó en la confección de los informes. Destacó “la cantidad exhaustiva de muestras obtenidas en este caso, en relación a otros”. También resaltó que se siguieron rigurosamente los protocolos de toma de muestras (los hisopados, dijo, estaban en óptimas condiciones y se cotejaron más tarde con las uñas de la víctima). Y explicó técnicamente por qué el ADN obtenido de las muestras corresponde de manera indudable con el del acusado en este juicio.

Mientras declaraba este testigo, el eco de la radio abierta que mantienen activistas y organizaciones de la diversidad sexual en la Plaza Lavalle, convocados por la Comisión de Justicia por Diana- se colaba en la sala en la voz de Lila Downs cantando Dignificada: “De la montaña se escucha la voz de un rayo, es el relámpago claro de la verdad . En esta vida santa que nadie perdona nada, pero si una mujer pelea por su dignidad. Ay morena, morenita mía, no te olvidaré”.

La tercera testigo fue una médica legista, de las primeras en pisar la escena del crimen. Recordó que en la habitación había sangre en las paredes y el colchón. Que en el desorden de ese cuarto ella interpretó que había existido una pelea y un intento de defensa de la víctima. Y que tras el homicidio, el cuerpo de Diana no había sido movido.

Por último, declaró un oficial de policía de la Homicidios, que había participado en dos allanamientos para obtener prendas con rastros genéticos de Marino y detenerlo. Después de él fue el turno de Marino.

La sala donde se hizo esta audiencia -séptima del juicio que empezó el 12 de marzo- está en la planta baja del edificio de Tribunales. La preside un gran crucifijo, es mucho más amplia que la habitual, pero tiene las mismas paredes revestidas en boiserie, los techos altísimos y una araña gigante con más de una veintena de tulipas.

El estrado para el tribunal está elevado sobre el nivel del suelo. Las sillas parecen traídas de una producción de época de Hollywood: desproporcionadas en su tamaño extragrande, de madera, con el símbolo de la justicia tallado en el respaldo. Tienen diferentes alturas, que en teoría se corresponden con las más altas para los que ocupan posiciones superiores. Ayer ese orden había sido tergiversado bajo la mirada adusta de once juristas varones retratados al óleo y exhibidos en las paredes de la sala. Y como como si esa presencia varonil fuera poca, los acompaña una decena de retratos fotográficos de otros doctores.

A la salida de la audiencia, el público del juicio –familiares, amigxs, organizaciones-  caminó 50 metros hasta la Plaza Lavalle, donde se reunió con el activismo en la radio abierta y se tomó una foto. Hubo un breve cierre de la jornada, donde Luciana Sánchez compartió lo que había ocurrido en la audiencia.

En la plaza también se pidió por la absolución de Joe Lemonge, un joven varón trans de Entre Ríos condenado la semana pasada por defenderse del ataque de un grupo de varones.

Darío Arias (Conurbanos por la Diversidad) agradeció el acompañamiento y, al igual que Sánchez, destacó el rol de Say Sacayán para llevar adelante el juicio desde la querella familiar.

Y anunció que el próximo lunes  la Comisión de Justicia por Diana Sacayán convoca a un festival de música en vivo. Será a partir de las 18hs frente a Tribunales, para sumar fuerza y visibilidad a este proceso emblemático donde el Poder Judicial pronuncia por primera vez la palabra travesticidio y debe expedirse sobre un crimen de odio por identidad de género, testigo de tantos otros.

Por María Eugenia Ludueña y Ana Fornar (ANRed)
Fotografía: Ariel Gutraich

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