Select Menu

Municipios

Latinoamerica

Sociedad

.

.

Argentina

Deportes

Internacionales

Cultura y Educación

» » ¿Dónde están Manazzi, Pettiná y Sangla?

(18/06/18 - Memoria Verdad y Justicia)-.A 41 años de la desaparición una crónica de los últimos minutos de los jóvenes en la Casa de Trenque Lauquen de La Plata.

El Centro de Estudiantes de Trenque Lauquen-CUTL- está en la calle 41 entre 10 y 11, de la ciudad de La Plata. En su frente, sobre el lado izquierdo, hay un gran ventanal donde está la sala de estudio y la biblioteca. Del lado derecho, en la parte baja, hay una pequeña ventana de chapa y arriba un balcón: la pieza de arriba, y su innegociable baño propio. 

En esa habitación, en la madrugada del 15 de Junio de 1977, están Alberto tito Morán y Héctor gomita Gómez. Descansa también en la mesa de luz, el libro “¿Cómo ser un Guerrillero?”, ilustrado con un sujeto en contraste que porta un fusil FAL. A las 2.10 AM, la calma se corta. Los golpes fortísimos en la puerta y el casi derribo de la madera, hacen que los jóvenes salten de sus camas y bajen corriendo por la escalera.

El grupo de hombres, de diferentes edades y vestidos de civil, que ya han pasado el pasillo corto y se encuentran en el hall, se vuelven y apuntan a los jóvenes. Difícilmente Tito Morán pueda olvidarse del caño de esa Itaka. Los reducen junto a la pared, los revisan, los golpean. Así continúan entrando en las demás habitaciones y sacando a quienes están entre frazadas y sabanas recién tendidas. Cuando entran en la pieza de Daniel Hilgert y Simón Pérez, al primero le pegan una feroz patada.

Pero algo ocurrió antes. El líder del grupo de 12 hombres fuertemente armados, cuando traspasó la puerta; gritó:

-¿Dónde están Manazzi, Pettiná y Sangla?

En el fondo todo es silencio y los estudiantes con ropa de dormir están con los brazos apoyados en las paredes. Entran en las habitaciones y revuelven todo, buscan entre las ropas los documentos de identificación.

Hasta que Rodolfo Pettiná dice:

– Llévenme a mí y dejen a los chicos porque no tienen nada que ver.

De pronto, se los llevan a los tres: Héctor Oscar Manazzi, 19 años, Ricardo Antonio Sangla, 19 años; y Rodolfo Emilio Pettiná, 23 años; en ese orden, con unas toallas blancas que les cubre el rostro. Afuera hay tres Ford Falcón. Los estudiantes suben, y dos hombres se le sientan a los costados. Nunca más se los volvió a ver. Aún hoy, continúan desaparecidos.

La búsqueda
En la mañana siguiente los estudiantes deciden viajar a Trenque Lauquen para avisar a los familiares lo que había sucedido. Los que quedaron en la casa se dieron cuenta que el grupo de tareas les había robado ropa y dinero. Se dan cuenta que falta la radio de Rodolfo, ese transmisor con el que -en algunos días de lluvia- hasta llegaba a sintonizar la mismísima LU11.

Por la noche, los estudiantes se reúnen a analizar lo sucedido y una letra temblorosa describe de forma sintética lo que había sucedido un 15 de junio de 1977:

“A las 21 horas del día de la fecha comienza la reunión de la C. D para tratar la siguiente orden del día: 1) Actitud a asumir ante la desaparición de 3 integrantes de la C.D del centro. En virtud de ello se decidió que los cargos salientes de secretario, tesorero y vocal serán ocupados por quienes hasta el momento se desempeñaban como pro-secretario, pro-tesorero y vocal suplente con lo que se terminó la reunión de la fecha”.

Alberto Morán y Juan Simón Pérez, deciden confeccionar y entregar un Habeas Corpus en el Juzgado Federal Número 3, del Juez Mosca. En ese lugar, el secretario del magistrado les reconoce que tiene un sobrino desaparecido.

Por esos días, militares sin identificación secuestran a un estudiante del centro de General Villegas, que hacía algunos días había estado cenando en la Casa de Trenque Lauquen. Meses antes, más exactamente en el 16 de Diciembre del ´76, también fue desaparecido Ricardo “el mono” Suarez, de Juan José Paso, militante de la JUP y Montonero. Todos los estudiantes de aquella época, lo recuerdan con mucho cariño, siempre detrás de sus anteojos culo de botella y con una alegría insobornable.

El 19 de Septiembre de 1976, a metros del CUTL, se produjo uno de los hechos más atroces de la última dictadura que quedará registrado en la retina de millones de argentinos y que se será uno de los hitos más importantes para mantener encendida la llama de la memoria, la verdad y la justicia: el secuestro de Pablo Díaz, en el operativo tristemente célebre “La Noche de los Lápices”.

La noche de los médicos
Luis Dimattia, José Luis Suarez, Juan José Riqueza y Nestor “Neco” Zaragoza- hermano de Chilo Zaragoza, asesinado por la Triple A- compartían la casa ubicada en 35 Nº 161. Los dos primeros estudiaban Medicina y militaban en el Partido Comunista, el primero era el Presidente del Centro de Estudiantes. El 9 de Junio de 1977  cuarenta personas portando armas largas entraron al edificio, y se llevaron a los cuatro desnudos y encapuchados. Robaron todo lo que había en el departamento, hasta la heladera y la carne que había dentro.

En aquel momento el Centro de Estudiantes estaban buscando firmas para que vuelvan los exámenes mensuales. Luis se había reunido varias veces por este tema con el rector de la Facultad, Guillermo Gallo. Años después, al ser interrogado, Gallo admitió tener vínculos con la represión al mismo tiempo que negaba recordar a Luis o su desaparición.

Unos días después, la compañera de Luis, Ana Steimberg fue detenida-desaparecida. Durante esos días, ocho estudiantes de medicina –tres del CUTL y cuatro de la casa de 35, más Ana- fueron detenidos-desaparecidos en La Plata. Todos fueron llevados a la Comisaría Quinta y luego vistos en el Centro Clandestino de Detención “La Cacha” en Septiembre de 1977.

Maldito, tú eres
El padre Cristian Von Wernich está detenido desde el año 2007 en la cárcel de Ezeiza. Fue condenado a reclusión perpetua por haber cometido delitos de lesa humanidad en el marco de un genocidio perpetrado por la última dictadura militar. El año pasado, le fue negada la prisión domiciliaria.

A sus 78 años, aún se niega a revelar dato alguno acerca del destino de los jóvenes estudiantes de medicina desaparecidos, muchos familiares murieron sin conocer el destino final de sus seres queridos.

Por Federico Tártara, NEP

«
Siguiente
Entrada más reciente
»
Previo
Entrada antigua