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» » ¿Cuántos paquetes de polenta vale la vida de un pibe de trece años?

(06/09/18 - Gestión Macri, Opinión, *Por Hugo delgado)-.La noticia fría dice que tenía trece años, que se llamaba Ismael y que murió de un balazo en el pecho durante un intento de saqueo en el Chaco.

Pero... ¿qué se esconde detrás de este breve y "objetivo" texto? ciertamente se esconden muchas cosas, por ejemplo se esconde la cobardía de quienes hacen periodismo y no toman partido (partido hasta mancharse, diría el poeta). Cobardía para no asumir que la muerte de Ismael fue un asesinato, y si bien no apretó el gatillo, es otra de las muertes que pesaría sobre la conciencia de Mauricio Macri si tuviera alguna, porque es una muerte producto del acorralamiento que se hace a los más desprotegidos de nuestra sociedad.

Pero también se esconde, por ejemplo, el comunicado de prensa de los qom, Ismael era qom, señalando que no se trató de un saqueo, sino de una protesta, porque el supermercadista no aceptaba sus tarjetas para comprar alimentos porque "no tenía precio" para vender.

Sin embargo no es lo único que se esconde detrás de la "noticia objetiva" del asesinato de Ismael, el niño qom de trece años que reclamaba con su familia que les vendieran alimentos.

Detrás de su muerte se esconde un hecho profundo, un cambio brutal de paradigma de nuestra sociedad, que pasó de proclamar que "la Patria es el otro" a demostrar en la práctica que el único dios y la única patria son el capital y que en su altar es posible sacrificar a un niño de trece años, de ser necesario, sin que tiemble el pulso.

La muerte, el asesinato de Ismael, debería llamarnos a la reflexión. Hoy y ayer y mañana la Patria debería haberse detenido para preguntarnos entre todos ¿por qué?

No he dejado de hacerlo. No he dejado de preguntarme cuantos paquetes de fideos, de polenta, cuántos kilos de papas vale la vida de un pibe de trece años para que alguien, un alguien, cualquier alguien, con un arma se considere con derecho a arrebatársela para que no se lleve uno, dos, tres paquetes de fideos o polenta, o un plasma o una botella de cerveza, fetiches feroces que escandalizan a los burgueses que hablan de hambre desde la sobremesa de casa.

Aquí debería estar escrita una respuesta, una reflexión, una contundente verdad aunque fuera una mentira, como esas que escriben los periodistas profesionales, aspirantes a ministro de algún gobierno antipopular, a diario, sin embargo no la tengo. Les pido comprensión, quien escribe esto es apenas un periodista militante, ese género menor del periodismo, que toma partido, el periodismo de Mariano Moreno, de Roberto Arlt, Raúl González Tuñón y Rodolfo Walsh. El periodismo que no tiene todas las respuestas, pero que si se anima a hacer todas las preguntas.

Así que como cierre voy a dejar un manojo de preguntas absurdas. 

Podría preguntarme como puede ser que quienes dicen que creen en dios y muchos de ellos que van a misa creen que se puede arrebatar una vida a alguien porque intentó llevarse sin pagar algo para un plato de comida; podría preguntar a aquellos que defienden "las dos vidas" como pueden no indignarse con esta vida que no solo no se ha perdido, sino que nos la han robado como sociedad y muchas preguntas retóricas que desnuden el cinismo de nuestra odiosa clase media (pido disculpas de antemano por la generalización, se que existen excepciones que confirman la regla de la generalidad) sin embargo prefiero realizar otras quizás más sencillas.

¿Cómo puede la vida de un ser humano, así sea un ser humano tan pequeño como Mauricio Macri, valer un paquete, o dos tres paquetes de polenta? 

¿Cómo puede justificarse la muerte de una persona porque fue a un lugar donde se venden alimentos a buscar un paquete de algo para comer?

¿En qué momento escogimos dejar de preocuparnos por El Prójimo para ocuparnos de cuidar la caja registradora de otro prójimo?

*Director de Diario Reporte Sur


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