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(05/11/18 - Memoria, Verdad y Justicia)-.“Yo soy un simple alumno de mis amadas madres y padres de los detenidos desaparecidos del departamento de Ledesma”. Así se define Ricardo Arédez Márquez, hijo de Luis Arédez y Olga Márquez de Arédez. 

Tras haber dado testimonio el jueves pasado en el sexto juicio de lesa humanidad que se desarrolla en Jujuy, volvió a reclamar a los represores que digan qué pasó con los detenidos desaparecidos. Y a la democracia, que se haga justicia con respecto a la participación activa del poder económico en el aparato represivo de los años 70.

Ricardo Arédez dio su testimonio en el juicio por videoconferencia. En diálogo con el programa Día 6, relató: “Para cada hijo de desaparecido es complejo prepararse nuevamente y dar testimonio ante las personas que desaparecieron a los nuestros; estas personas que están ahí, ya mayores, hombres de edad, y no se les mueve un pelo. Lo dije: ustedes saben la verdad de lo que pasó con nuestros desaparecidos, y hay que decir la verdad, decir dónde están”.

“Para nosotros los que tenemos la cultura del norte, como jujeño y como tilcareño que soy, ¿qué significa la verdad? Encontrar los restos de nuestros desaparecidos, localizarlos, identificarlos y darle sepultura al ser humano”, agregó.

Para Arédez, esto es necesario para “terminar con nuestro desesperante duelo de más de 40 años y tener el derecho de seguir construyendo de una manera más calma el país que soñaron ellos”.

“Pero ellos ni se inmutan. Están ahí, con esa verdad que no revelan y guardan. No sé hasta cuándo -continuó-. Y no sé qué pensarán los familiares de estos represores, supongo que son gente con mentalidad nueva, qué pensarán de sus padres que no ayudan a estos hijos de desaparecidos a terminar con este duelo”.

En este juicio se está ventilando una acumulación de causas que tienen un elemento en común: la participación civil empresarial en las acciones represivas de la dictadura. Sobre todo, el Ingenio Ledesma, donde trabajó como médico el padre de Ricardo, Luis Arédez, que fue detenido en dos oportunidades. La segunda, tras haber sido electo intendente de Libertador Gral. San Martín. Arédez permanece en calidad de desaparecido.

“Nuestra historia nace de denunciar el poder económico en la dictadura militar. Esa es nuestra historia -evocó Ricardo-. Vinimos a Buenos Aires en tiempos de dictadura a explicar a los organismos de derechos humanos que nuestra historia era la del poder económico en la dictadura”.

El camino de la denuncia no se detuvo. “Hemos superado el terror, el miedo que es absolutamente humano para un hijo de un desaparecido y más en feudo de los Blaquier”, dice Ricardo. Así es como se aportaron nombres y pruebas, que llevaron a que el propio Carlos Blaquier fuera procesado por los hechos conocidos como la Noche del Apagón, más tarde beneficiado por una falta de mérito que le permitió estar ausente del juicio que se está llevando adelante.

“El problema es que el poder económico ha sido socio de la dictadura y es muy amigo de la democracia; siempre está en un lugar de importancia, de impunidad, en todos los gobiernos”, analizó Arédez.

Frente a esta realidad, Ricardo contrapone “lo que hicieron de heroico las madres, los padres, los familiares de detenidos desaparecidos del departamento Ledesma, que es visibilizar la tragedia de las noches de los apagones, los móviles de Ledesma que actuaron el 24 de marzo levantando gente; visibilizarlo, denunciarlo en la misma provincia de Jujuy, en la Argentina y en el exterior”.

Ahora que la historia se conoce, “lo que falta en esta democracia es una justicia justa”, dice Ricardo, y agrega: “Pero vamos a seguir hasta donde nos den las fuerzas”.

“Nosotros también salimos a buscar la democracia, y a los políticos que están donde están gracias a la democracia que nosotros salimos a buscar no les interesa resolver el tema del poder económico y la dictadura -señaló-. En la cámara de diputados y de senadores jamás se ha sentido una denuncia así. Salvo la entonces diputada Miriam Bregman, del Frente de Izquierda, a quien después le mandó una carta documento el abogado de la familia Blaquier para que se callara”.

Ricardo Arédez destaca, sin embargo, “la voluntad, la actitud valiente y heroica, y la decisión política del presidente Néstor y la presidenta Cristina”, sin los cuales “nunca se hubiese avanzado hasta donde se avanzó”.

Todavía falta, claro. “Hasta el día de hoy, desde la década del 70, la Gendarmería está dentro del Ingenio Ledesma, y sigue reprimiendo a la gente, a los trabajadores que piden un salario justo”, advierte Arédez.

“En aquellos años el sueño en Ledesma era tener un trabajo seguro y libre del control del feudo de los Blaquier, tener salud, una casa. Eso era lo que pensaba mi padre, los obreros, los desaparecidos, las maestras, los obreros de El Talar, lo que pensaba y quería Marina Vilte, por ejemplo, que era gran amiga de mi padre. Nada de eso se cumple. Es muy difícil de cambiar si no hay un compromiso político de los representantes del pueblo”, analiza.

Mientras tanto, continúa la porfiada lucha de los organismos de derechos humanos, los sobrevivientes y los familiares, que custodian la memoria y buscan justicia. Para Ricardo Arédez, es la continuidad de aquella otra lucha, la de su padre. “Yo soy un simple alumno de mis amadas madres y padres de los detenidos desaparecidos del departamento de Ledesma -define-, y necesito recuperar a todos los desaparecidos, enterrarlos como seres humanos, homenajearlos y seguir trabajando”.

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