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» » “Me secuestraron, torturaron, despidieron y no me indemnizaron”

(01/12/18 - Lesa Humanidad)-.Así describió su experiencia en el tristemente célebre ingenio jujeño cuyo dueño fue activo partícipe en la represión dictatorial que llevó a la tortura y desaparición de decenas de jujeños Antonio González.

Se llevó a cabo, este jueves, una nueva audiencia, la 18°, en la megacausa por delitos de lesa humanidad en Jujuy, con el testimonio de Olga del Valle Reynoso (familiar de víctima) y los ex presos políticos Antonio González y Dora Rebecchi.

Antonio González, tenía aproximadamente 40 años cuando fue detenido un 18 de julio de 1976, por esos años trabajaba en una empresa privada que estaba contratada por Ledesma. Como cada día, al terminar su jornada laboral regresaba a Calilegua alrededor de las 23 horas. Esa noche, sus hijos de 12 y 14 años, fueron a su encuentro para avisarle que la policía lo estaba esperando en su casa.

Al llegar a su domicilio, vio que estaba la policía -de los cuales reconoció al comisario Herrera, Cachambe, Choffi y Verón-, gente de civil y gendarmería. Antonio preguntó por qué motivo estaban ahí y éstos respondieron que lo iban a demorar. Seguidamente, lo llevaron caminando hasta la comisaría de Calilegua y desde ahí en una camioneta hasta Libertador. Allí, estuvo dos días en un calabozo hasta su traslado al CCD de Guerrero, el cual realizó maniatado y vendado.

En ese centro de exterminio, le asignaron el número 18, soportó condiciones inhumanas y sufrió el sometimiento a interrogatorios cargados de maltrato físico y psicológico durante tres días seguidos. También, escuchó que nombraron a Román Rivero (desaparecido), Isidro Salinas, Eduardo Maldonado, Gareca y Horacio Díaz (todos ex presos).

Desde ese lugar, lo subieron a un camión junto a otras personas y lo bajaron en Plaza Belgrano frente a la central policial de San Salvador. Luego, se acercó un policía de la central, le entregó un radiograma, lo llevó hasta la terminal de ómnibus, le sacó un pasaje en colectivo a Calilegua y finalmente llegó a su casa a las 23.30 hs. “Me perjudicaron en grande, con el trabajo, la salud y mis hijos. Trabajé 26 años en Ledesma y cuando me despidieron ni siquiera me indemnizaron”, finalizó el testigo sobreviviente.

Olga del Valle Reinoso estaba casada con Hugo José “el Coya” Condorí con el que formaron pareja en los años ’70. Su esposo, quien era comerciante, había estado detenido en 3 oportunidades: en el ’72 junto a Jorge Weisz (desaparecido) por su actividad gremial como dirigente del sindicato del azúcar en el Ingenio Ledesma, en mayo del ’75 cuando las fuerzas conjuntas intervinieron el sindicato y lo detuvieron durante 7 u 8 meses en el penal de Gorriti y en el abril del ´76.

De su última detención, Olga declaró que el 13 de abril del ’76 se presentó personal de la policía en el negocio que Hugo tenía en Jujuy y le comunicaron que el comisario Ernesto Jaig había ordenado que se presente ante él inmediatamente, ante la negativa de Condorí lo llevaron al CCD Comando Radioeléctrico, donde estuvo encerrado en un baño e incomunicado durante varios días. Posteriormente, fue alojado en la unidad penitenciaria de Gorriti. La testigo recordó que, en una visita al penal, Hugo le dijo que lo golpeaban, “era perseguido y castigado por su lucha”.

El 7 de octubre del ’76 las fuerzas conjuntas realizaban un operativo para trasladar vía aérea a los detenidos a la unidad 9 de La Plata, días después de llegado a la unidad penitenciaria de esa ciudad, Hugo es sacado de su celda por dos guardiacárceles, quienes lo golpearon e hicieron que se cayera escaleras abajo perdiendo el conocimiento. Cuando Condorí despertó estaba tabicado y atado con sus manos detrás del cuerpo en un centro clandestino de detención donde sufrió torturas hasta ser llevado nuevamente a la penitenciaría. Finalmente, recuperó su libertad entre septiembre u octubre del ’77.

Dora Rebecchi fue detenida el 14 de octubre de 1974 en su domicilio junto a su esposo, Jorge Weisz, por personal de la policía de Libertador. Sostuvo que Jaig fue el jefe de aquel operativo. Tras plantarles una caja con explosivos, los trasladaron a la comisaría de aquella ciudad y luego a una de barrio en San Salvador de Jujuy, donde pasaron una noche y durmieron en el piso.

Posteriormente fueron conducidos a la Policía Federal, quedando alojados allí por diez días y donde Dora sufrió dos simulacros de fusilamiento y supo que su esposo también fue torturado. Pasado ese lapso, Jorge Weisz fue alojado en el penal de Gorriti y ella en la cárcel del Buen Pastor.

Contó que en una oportunidad ambos fueron llevados al juzgado federal y se entrevistaron con el juez Meyer y Fidalgo pasó a ser su abogado defensor. Le armaron una causa enmarcada en la ley 20.840, Jorge había participado en una huelga anterior en donde por mejoras en las condiciones laborales y salariales de los trabajadores del Ingenio Ledesma ya que integraba el sindicato.

En una ocasión la llevaron a la Central porque supuestamente quedaría en libertad, pero en el lugar le informaron que pasaba a disposición del PEN y debió volver a prisión. “Estaba en manos de Jaig”, dijo. Ya en la cárcel de Gorriti vio llegar mujeres muy lastimadas por las torturas recibidas. “Después del golpe en Gorriti había gendarmes que vivían en el penal, después se fueron y vino el ejército”, recordó.

Cuando trasladaron a las mujeres a Devoto y mientras esperaban el avión, vio llegar al grupo de varones que serían trasladados a La Plata. Entre ellos, su esposo no estaba, por lo que intuyó que permanecería en Jujuy y sería desaparecido. En el 76, durante un interrogatorio, la amenazaron con desaparecerla “igual que a su marido”. Dora recuperó su libertad en mayo de 1979, cuando se exilió en Israel.

La próxima audiencia será el 13 de diciembre a las 9 en el Tribunal Oral Federal sito en Senador Pérez 182 de la ciudad de San Salvador de Jujuy.

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