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» » “Todo es parte de una persecución política y judicial”

(28/12/18 - Jujuy)-.Las juezas Claudia Cecilia Sadir, Liliana Pellegrini y Mónica Cruz Martínez dictaron por unanimidad el sobreseimiento de la dirigente social Milagro Sala y de Alberto Cardozo, otro preso político de Jujuy. 

Fue en la causa que se conoce como “La balacera de Azopardo”, en la que habían involucrado a Sala en una causa de homicidio 11 años después de que se iniciara con un falso arrepentido. Se cae otra acusación en la estrategia de Gerardo Morales y Mauricio Macri de judicializar la pelea política.

“Se demostró que todo lo que vengo sufriendo es parte de una persecución política y judicial”, dijo Milagro Sala apenas se conoció su absolución en la causa. Minutos antes de conocer la sentencia, Sala le dijo al tribunal: “Ustedes siéntanse libres de la decisión que tomen, porque ustedes se quedan acá y los gobiernos se van. Los gobiernos que toman alguna determinación para perseguir a algunos sectores políticos que no están de acuerdo con lo que ellos piensan, así que siéntanse libres de tomar la decisión”.

En ese marco, Elizabeth Gómez Alcorta, una de sus abogadas, señaló: “La sentencia de este jueves no sólo tiene importancia en relación a los imputados que fueron absueltos sino que deja al descubierto y cristaliza el modo en que de han armado todas las causas contra Milagro, especialmente esta. Quedó demostrado cuál es el modo que usó el juez Pablo Pullen Llermanos en la persecución contra Milagro; cuál fue el rol del fiscal Diego Cussel; cómo han puesto sus funciones al servicio del poder político. 

También quedó al descubierto que no tuvieron ningún límite a la hora de extorsionar y torturar a otras personas en el marco de la persecución. Es una sentencia clave en esto que venimos sosteniendo hace tres años y que fuimos desarmando en cada causa, particularmente en esta que tiene un nivel de paroxismo increíble. Se echó luz sobre el accionar político judicial que comanda el contador Gerardo Morales”.

En el mismo sentido, Paula Álvarez Carreras, también defensora de Milagro Sala, explicó: “El tribunal tuvo la clara convicción que no había ningún elemento de prueba para que Milagro sea condenada en esta causa que fue armada. Quedó evidenciada la complicidad tanto del Ministerio Público de la Acusación con los jueces para contribuir a la construcción de causas para perjudicar a la dirigente”.

La causa
Tres acusados: Fabián Ávila; Alberto Cardozo -víctima de los hechos que se juzgaron y hasta 2016 el denunciante- y Milagro Sala, cuyo nombre no apareció vinculado a la causa hasta once años después del episodio. Dos meses de audiencias. Veintiséis testigos. 

Uno de los principales responsables de lo que se conoce como “La balacera de Azopardo“, Jorge Rafael Páez, fue sobreseído por el fiscal Diego Cussel y el juez Pablo Pullen Llermanos después de acusar a la dirigente social como responsable de los hechos. Durante el juicio oral quedó expuesta la trama de extorsión detrás del armado de la causa y se vieron al desnudo las mentiras de Páez. 

Los fiscales durante el debate oral y público, Cussel y Marcelo Cuellar, recibieron durante la etapa de alegatos lecciones de ejercicio del derecho por parte de los abogados defensores que cuestionaron duramente la arbitrariedad de la acusación y del pedido de pena.

Si bien en Nuestras Voces anticipamos el armado de la causa, durante el juicio se conocieron los detalles de cómo se llegó a la declaración de Jorge Rafael Páez, cuya verdad no pudo sostener en el proceso por las propias contradicciones internas y externas del relato. Pero además se conocieron los pormenores de la trama de extorsión contra Fabián Ávila y Alberto “Beto“ Cardozo que también se expuso en notas anteriores.


Los hechos que se investigaron durante este proceso ocurrieron el 27 de octubre de 2007 entre las 10.30 y las 11.30 de la mañana en el barrio San Francisco de Álava. Alberto Cardozo se encontraba en la calle. Se dirigía a una carnicería para saludar a su sobrina a quien había visto entrar al local con la madre y una amiga de la niña. Era el día previo a los comicios y en la esquina se montó un centro de información electoral. Cardozo en ese entonces trabajaba en la Municipalidad de San Salvador de Jujuy. De pronto un Clío rojo se detuvo abruptamente. 

Tal como indicaron en la etapa de instrucción y ratificaron durante las audiencias del juicio oral, tres testigos señalaron que bajaron del vehículo Fabián Ávila y Jorge Rafael Páez y los vieron disparar contra Beto, que se refugió detrás de un árbol. De pronto, empezaron a escucharse gritos desde la carnicería. La menor Soraya Pamela Belén Centella, de 11 años, fue herida en el abdomen por una de las balas. 

Los atacantes huyeron y Alberto Cardozo con la ayuda de otras personas cargaron a la niña en su auto y la llevaron al Hospital Pablo Soria donde fue operada de urgencia. Luego fue trasladada al Hospital de Niños donde sufrió una segunda intervención. Lograron salvarle la vida. Ese mismo día, a las 12.37 del mediodía, Cardozo hizo la denuncia en la seccional sexta de la Policía Provincial.

A partir de entonces se inició el expediente, idas y vueltas, distintos jueces y fiscales. Tanto Ávila como Páez fueron procesados en primera instancia por tentativa de homicidio, y luego el fallo fue ratificado por la Cámara de Apelaciones. En julio de 2015 Ávila fue detenido. La causa pasó algunas semanas después a manos del juez Pablo Pullen Llermanos. En febrero de 2016 fue capturado en Tartagal Jorge Rafael Páez, que estuvo prófugo más de dos años.

En 2016, Alberto Cardozo que hasta entonces había sido víctima del ataque y denunciante en la causa, pasó de la noche a la mañana a ser victimario. El juez Pablo Pullen Llermanos ordenó su procesamiento e inmediata detención. En su alegato, el abogado Juan Cabezas, defensor de Cardozo, señaló: ¨En este proceso mi asistido pasó de denunciante a imputado sin que en el medio ni el Ministerio Público Fiscal, ni el juez provoquen en el expediente las declaraciones nulificatorias que hubieran de alguna manera convalidado que la persona que declaró bajo juramento en el primer momento luego sea imputado. No es un detalle menor pasar de denunciante a imputado. Para cuidar la legalidad del proceso se debe producir la anulación de la primera declaración. Y esto tiene mucha importancia porque al presentarse a hacer la denuncia Cardozo fue bastante específico, leal con la autoridad, y ahí comenzó la pesquisa sobre la base del testimonio del denunciante a partir de la cual se sustanció el resto de la causa, se produjeron pruebas“, explicó. Para entender el cambio de la situación legal, se debe revisar la trama de extorsión a la que se hizo referencia.

Si bien la esposa de Alberto Cardozo denunció públicamente en diciembre de 2016 y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en mayo de 2017 que a su marido lo torturaron, el 19 de diciembre de este año se escuchó por primera vez el relato en primera persona. En plena audiencia, con la voz quebrada, Cardozo contó: “A mí me torturaron en el servicio penitenciario. Fue en el pabellón de castigo dos, en la anteúltima celda a la izquierda, donde nunca se sabe cuando es de día y cuando es de noche. Me tenían desnudo, esposado, con las manos entre las piernas y me tiraban agua. Me preguntaban dónde está la plata de Milagro Sala. Querían que yo diera información de Milagro, de su esposo. Me habían llevado por la causa de la balacera y me estaban torturando por otra causa”. Y entonces recordó que lo llevaron dos veces ante el juez Pullen Llermanos.

Sobre el hecho, dio detalles su abogado cuando habló de actos a los que calificó de absolutamente irregulares. Y pasó a detallar “para que vean que no es una fantasía de la defensa ni apreciaciones de Cardozo. Él está sentado acá porque no quiso convalidar las extorsiones a las que fue sometido”, aseguró. 

Y detalló que su defendido fue sacado dos veces del Servicio Penitenciario sin conocimiento de sus abogados y sin ninguna clase de justificación. “Fue convidado a efectuar una acusación en contra de una persona, con lo cual se le iban a dar determinados beneficios. Esto se niega. Seguramente el Servicio Penitenciario no va a dejar registros. Pero tenemos un dato importante en el expediente que es una prueba documental y habla por sí misma. A Cardozo se le fija su primer fecha de declaración indagatoria el 5 de mayo de 2016”, explicó Cabezas. El 4 de mayo de 2016 por una total y absoluta casualidad la defensora de Cardozo –que en ese entonces era Sara Cabezas, hermana de Juan- va al edificio donde se encuentra el juzgado de Pullen Llermanos y ve que está Cardozo sentado, sin su abogado. La sorpresa motiva a preguntar qué hace ahí si la indagatoria estaba fijada para el día siguiente. Entonces se presenta un escrito que está agregado al expediente y que por suerte no se extravió, donde se le pide al doctor Pullen que tenga la amabilidad de notificar a los abogados cuando se va a convocar a una audiencia. El juez, intentando una maniobra justificatoria de esa inconstitucionalidad, responde en el marco del expediente que la presencia de Cardozo obedeció a saber cómo estaba su situación en el Servicio Penitenciario de Jujuy. Esa es la explicación que da. Y acá hay que usar la lógica, la sana crítica razonable, la experiencia y le preguntó a las magistradas cuántos expedientes penales conocen, o han intervenido en sus propios juzgados, en los que siendo que una audiencia se va a celebrar al día siguiente, llamen el día anterior al imputado para preguntarle cómo está su situación, mostrando una preocupación absolutamente deferente para con el acusado cuando además está citado para una declaración indagatoria al día siguiente. ¿Cuál era la urgencia, cuál era el motivo ineludible, invencible que hacía que el doctor Pullen Llermanos lo convoque el 4 sin notificar a nadie, sin ningún informe del Servicio Penitenciario que diga que Cardozo está mal”.

Pero Cardozo no fue el único imputado en la causa que estuvo delante del juez sin la presencia de sus abogados. Durante las audiencias Fabián Ávila detalló su experiencia. También estuvo frente a Pullen Llermanos en dos oportunidades. En el penal de Gorriti, según relató, el juez le dijo que tenía una propuesta para él. 

“Vos no sos nadie, con vos no es la cosa, vos decís todo lo que yo digo y te vas de acá. ¿Sabes con quien es la cosa? Porque vos no sos nadie. La quiero a la hija de remil puta de la Milagro Sala. A ella la quiero y vos me vas a ayudar a hundir a la negra esa”, le habría dicho Pullen Llermanos. Luego de un tiempo Ávila tuvo un inconveniente en el penal. 

En una pelea en el patio del pabellón 5, un interno le pegó un palazo en la cara y casi pierde un ojo. Lo llevaron al pabellón de castigo, y entonces volvió a ver a Pullen Llermanos. El juez le preguntó cómo estaba. Ávila señaló su ojo negro. “¡Eso te pasa por no colaborar!”, le respondió Pullen Llermanos, según relató Ávila frente al Tribunal. “¿Usted me está diciendo que la golpiza me pasó por no colaborar?”. El juez le respondió que sí y que ellos le iban a armar lo que tenía que decir. “Vos solo lo firmas y te vas a tu casa. Te pongo consigna policial, pero tenes que colaborar”. Ávila no aceptó.

El acuerdo
Jorge Rafael Páez estuvo procesado en la causa durante 11 años, con confirmación de la Cámara de Apelaciones. Tres testigos lo vieron bajar del auto el día de los hechos y disparar en contra de Alberto Cardozo. La declaración indagatoria de Páez, donde no lo asiste la obligación de decir verdad y en la que acusó a Milagro Sala de encargarle a Ávila que “limpiara a Beto Cardozo“ fue prueba suficiente para el fiscal Cussel y el juez Pullen Llermanos para considerar que era inocente y dictar su sobreseimiento.

Elizabeth Gómez Alcorta, abogada defensora de Milagro Sala en este proceso junto a Paula Álvarez Carreras y Luis Paz, explicó: “La única prueba en contra de mi asistida es una declaración, la de Jorge Rafael Páez, que hasta el 15 de febrero de 2016 estuvo prófugo y acusado en esta causa. El 22 de abril, después de la declaración indagatoria de Páez, el fiscal Diego Cussel solicitó el cambio de calificación y el juez imputó a Milagro Sala como autora de tentativa de homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria. Además lo imputaron a Alberto Cardozo por homicidio simple en grado de tentativa”.

¿Por qué cambió Páez su declaración ante el juez Pablo Pullen Llermanos? ¿Por qué apareció después de once años, por primera vez, el nombre de Milagro Sala vinculado a la causa?

Fabián Ávila relató ante el tribunal que después de la detención de Jorge Rafael Páez, la hija y esposa de éste, Yésica Pérez y Silvia Torres, convocaron a su mujer y a su hija a una estación de servicio YPF. Allí les dijeron que si colaboraban con el juez le iban a dar la domiciliaria, pero que tenía que declarar en contra de Milagro. Luego, las mujeres fueron citadas a una reunión en lo del abogado de Páez, Marcelo Miranda, junto a Yésica y Silvia. El abogado les dijo, según relató Ávila, que tenía una propuesta para ambas familias. “A ustedes no los queremos. La queremos a Sala“, aseguró el letrado. 

“No hay ningún otro problema. Si colaboran los sacamos en 40 días y se va a su casa. No les va a pasar nada“. Yésica dijo que a su padre lo sacaba “cueste lo que cueste“. “Páez declaró, ese mismo día lo beneficiaron con la domiciliaria, luego lo sobreseyeron y lo ingresaron al Programa Nacional de Protección de Testigos, aun cuando no se encuentra ninguna de las causales prevista legalmente y lo reubicaron en otra ciudad“, dijo Gómez Alcorta. Y afirmó: “Nadie puede negar que Pullen Llermanos cumple con sus pactos“.

Cuando Gómez Alcorta le preguntó a Yésica Páez por la reunión en lo de Miranda, la hija de Jorge Rafael, literalmente, vomitó. Entonces, reconoció el encuentro, aunque negó que hayan sucedido en los términos que relató Ávila y que después confirmaron la hija y la madre de este último frente al Tribunal.

Páez tenía como abogado defensor a Alberto Bellido, al igual que Ávila. Sin que nadie le informe que cesó su representación fue nombrado el 29 de febrero de 2016 el abogado Marcelo Miranda. Luego, volvió a cambiar de defensor. Su abogado pasó a ser Segundo Soria que el 11 de abril solicitó una audiencia personal para su asistido con el juez Pullen Llermanos. Páez lo negó ante el Tribunal, pero hay una constancia de esa solicitud en el expediente. 

El 14 de abril Pullen Llermanos recibió a Páez. Pero no estaba sólo. Se encontraba también Cussel. “Por qué está el fiscal ahí? No se trataba de una entrevista con el juez? Pero lo que aún es más extraño es que lo único que hace Páez ese día, supuestamente, es pedir ampliar su declaración indagatoria, lo que claramente podría haber pedido por escrito y mediante su abogado, como lo hacen absolutamente todos los imputados en la causa. Páez amplió su declaración y cambió entonces radicalmente sus dichos”. 

Ninguno de los otros abogados fue notificado de dicho acto procesal. Además, en esa misma audiencia, también como ya lo anticipamos en Nuestras Voces, Pullen Llermanos sin que Páez mencionara nada al respecto le preguntó si había sufrido alguna amenaza en el penal, y sin indagar nada al respecto, le otorgó inmediatamente la prisión domiciliaria”.

En esa declaración Páez dijo que la noche anterior a la balacera, cerca de la medianoche, se reunieron en la casa de la dirigente, más precisamente en su habitación, en presencia de Raúl Noro y José Choque, encontrándose más personas presentes aunque no recordaba a ninguna otra- y en aquella ocasión Milagro le dijo a Ávila “anda a limpiar a Beto Cardozo” y a Páez, “vos acompáñalo”. Ante la supuesta resistencia de él, ella le aseguró que si no lo acompañaba se quedaría sin trabajo  y a Avila le reclamó: “hace el trabajo, ya te pagué con una casa”.

De todos los que supuestamente estaban en esa reunión, Paes es el único testigo que acreditó sus propios dichos. Raúl Noro, refirió que no existió ninguna reunión ni ese día ni otro en el que Milagro pidiera a alguien o hablara de matar a Cardozo. José Choque contó que para esa época ni siquiera conocía a la dirigente social. Páez en la audiencia dijo que Pilo Mansilla, otro de los testigos estrella en las causas contra Milagro Sala, estaba al tanto de todo. 

Pero ni siquiera el ex dirigente de la Tupac Amaru convalidó esos dichos. Dijo que se hacían siempre reuniones en lo de Sala, pero no estaba al tanto de aquella a la que hizo referencia el ex imputado, ni que hubiera alguna orden de Sala para matar a Cardozo. También negó que, como dijo Páez durante su testimonio, Ávila se haya comunicado con Sala apenas ocurrió la balacera, sino que se enteraron por las noticias de los hechos. 

Es decir, la única prueba que sostiene los dichos de Páez, son las propias palabras de éste. En relación a la supuesta casa que Sala le habría dado a Ávila, también se demostró durante el proceso que la vivienda fue vendida por el padre de los hijos de la dirigente 15 meses antes de los hechos, y que se hizo una escritura tres meses y medio antes.

Mentiras y verdades sobre Jorge Rafael Páez y su hija Yésica
Además de las inconsistencias del relato de Páez frente a los dichos de Mancilla, la abogada Elizabeth Gómez Alcorta describió en detalle otras tantas. En primer lugar, Páez dijo que no bajó del auto en el momento de los hechos. Tres testigos declararon en las audiencias que sí lo hizo; Páez dijo que no estaba armado. Cuatro personas dijeron que lo vieron con un arma; Páez dijo que no disparó, pero tres testigos lo vieron hacerlo; Páez dijo que no estaba en el lugar de los hechos Sandro Enríquez, conocido como Mazzoni. Sin embargo el propio Enríquez y otros tres testigos dijeron que sí estaba allí. Incluso su propia hija señaló que todos en la familia sabían que Enríquez estuvo en el lugar. Páez dijo que después de los hechos fueron al galpón de la Tupac Amaru donde se encontró a Mazzoni, pero Mazzoni en la audiencia dijo que Ávila y Páez fueron en otra dirección y que incluso no lo vio a Páez en los galpones; Páez dijo que en la reunión del 26 de octubre estaba Choque, pero éste no había entrado entonces ni una sola vez a la casa de Sala; Páez dijo que al ser detenido fue amenazado en el penal y que Milagro Sala lo quería matar, gracias a lo cual obtuvo inmediatamente el beneficio de la prisión domiciliaria. Sobre ese episodio Gómez Alcorta cuestionó: “resulta inverosímil que si Milagro Sala los ayudó durante años y hasta hacía dos meses le daba plata para protegerlo, según declararon tanto Páez como su hija, de un día para el otro lo quiera matar. Lo protegía o lo quería matar? Las dos cosas no pueden ser. Además en su beneficio alega, sin prueba alguna ni circunstancia que lo haga creíble que Milagro lo quería matar en el penal. ¿Por que querría matarlo? ¿Y por qué el juez o el fiscal no investigaron esa amenaza a su vida que Páez detalló cuando declaró?, sobre todo cuando a Milagro la investigan por cada dicho de cada persona que la invoque. No lo hicieron porque esas amenazas no existieron”, aseguró. Estas son sólo algunas de las mentiras que detalló la defensora de Sala.

Pero además, Juan Cabezas agregó una más: “El relato de los hechos que hace Páez y habiendo concurrido las partes a observar la descripción que hizo sobre cómo ocurrieron los hechos no resiste ninguna lógica, del curso natural de los hechos, la experiencia y el sentido común. En esta audiencia Páez nos dijo a todos que el enfrentamiento ocurrió de una determinada manera. Que se cruzaron los vehículos, que frenaron a la altura de un mercadito, que Ávila descendió del auto empuñando un arma, que Cardozo descendió del suyo previo a agacharse a buscar un revólver y que ahí se produjo el cruce. Por la posición que indica Páez sería imposible que ellos dispararan en dirección a la carnicería”, explicó el defensor. Pero además, todos los testigos indicaron que Cardozo estaba en la calle, no en el auto. Incluso una de las testigos relató con lujo de detalles, el momento en el que llegó Cardozo al lugar, saludó a distintas personas e incluso se puso a charlar con una señora mayor en plena vía pública, cuando llegó el Clío rojo.

Como si esto fuera poco, además quedan por analizar las contradicciones entre padre e hija. Por un lado Yésica contó que ella y su madre recibían ayuda de parte de Milagro Sala, según ella para tenerlo lejos a su padre. Dijo que fueron 6 o 7 veces, que le dieron dinero durante el acampe y que la última vez fue unos días antes que detuvieran a su padre. Sin embargo, Páez fue detenido el 15 de febrero. Desde hacía un mes Milagro Sala también estaba privada de su libertad. 

“Luego en las repreguntas, la testigo se dio cuenta e intento corregirlos, pero esto evidencia la falsedad de sus manifestaciones”, señaló Gómez Alcorta. Por otra parte, Yésica contó que el q de los hechos al llegar a su casa, el padre le comentó con lujo de detalles lo que Milagro Sala le había pedido y cómo sucedieron los hechos durante la balacera. Sin embargo, en ese entonces Yésica tenía 11 años . 

“¿Qué le puede decir un padre a una hija de 11 años sobre su intervención en un hecho delictivo donde casi muere una niña de su misma edad? Suponiendo que dijera algo, cosa improbable, ¿le va a decir que fue culpable, que disparó? El relato de que se trata de una niña madura que habla con su padre y él le cuenta las razones por la que va a matar a una persona, le comenta con lujo de detalles lo que le habría dicho Milagro Sala, lo que la niña interpreta perfectamente, es francamente un relato fantástico. Tan irreal que la testigo dijo que se enteró cuando era mas grande, pero luego se embarullo y refirió que eso fue a los 11 años”, detalló la defensora de Sala. Yesica también dijo que el dia de la balacera, su padre le contó sobre los hechos cuando llegó a la casa buscando las cosas y le dijo que se tenia que ir por orden de su abogado. 

Sin embargo el padre dijo ante el tribunal que el dia de los hechos no volvió a su casa. “Es más, relato que por varios meses no vio ni habló con su familia. Quién miente? Ávila refirió que fueron para su casa y que al poco tiempo Páez dijo que se tenía que ir por indicación de su suegro. El relato de Yesica es coincidente en este punto con el de Ávila. La versión de la hija de Páez de que el dia de los hechos le dijo su padre que le dispararon a una nena lo repitió tres veces en su declaración y detalló que su padre llegó y se fue de la casa junto con el abogado Alberto Bellido. Paes reitero dos veces que no fue a su casa”, explicitó Gómez Alcorta en su alegato.

El sobreseimiento de Páez también fue cuestionado por los abogados defensores de Fabián Ávila, Julián Palmieri y Alberto Bellido. “Las preguntas que nos realizamos son las siguientes: ¿En el lugar estuvo solamente Ávila o participó también Páez y el tal Mazzoni?¿Cuál de los tres tenía armas?¿Quiénes dispararon y cuál fue el actuar de cada uno? Y, principalmente, ¿cuál fue la decisión del órgano acusador y del juzgado para valorar las pruebas de cada uno?¨. Y luego, pasaron a dar detalles de lo que se conoció durante el proceso oral y público, de lo que dijo cada uno de los testigos en referencia a Páez. “De acuerdo a estos testimonios –dijo Palmieri– tenemos acreditado que tanto Páez, Ávila como Mazzoni estuvieron en el lugar del hecho. Ahora bien, de acuerdo a estas pruebas, cuál de los tres disparo? ¿O fueron los tres? ¿Cuál produjo la lesión a la menor?”. Y agregó: ¿Cuál es la diferencia o cuál es el motivo para creer a Páez y no al resto de los imputados o testigos? ¿O realmente este sujeto sirvió al órgano investigador para traer a estos estrados a los otros imputados, principalmente a Milagro Sala?

Lo cierto es que tras la absolución de Sala y Cardozo, las defensas evaluarán qué medidas impulsarán por el armado de la causa contra Pullen Llermanos y Cussel.

Por Sabrina Roth, Nuestras Voces, para Reporte Sur desde Jujuy

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