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» » El malón de la educación intercultural

(20/01/19 - Pueblos Originarios)-.La comunidad wichi de Misión Chaqueña pide una ley de educación indígena y un programa inclusivo e integral de calidad para los pueblos originarios. Comenzó reclamando por una directora y ahora está en Salta por una revolución pedagógica.

Esta es la crónica sobre cómo terminan en la peatonal de la ciudad de Salta el Pato Donald y sus amigos, los artistas callejeros y los wichis de Misión Chaqueña como parte del paisaje que fotografían los turistas y que no quieren mirar los ciudadanos locales.

El malestar de la comunidad educativa de la escuela 4.528, de la localidad de Misión Chaqueña, situada a unos 300 kilómetros de la capital provincial, es ancestral. Sin embargo, las tensiones detonaron antes del 30 de noviembre del año pasado cuando los caciques, las madres, los ex alumnos y los abuelos tomaron el edificio de la escuela como medida de fuerza extrema. Las autoridades nunca escucharon sus reclamos. Ellos, al momento de la toma, sólo querían tener una directora originaria del pueblo wichi. Una o un profesional de la educación que entienda la cosmovisión de los y las niñas que habitan el monte profundo, pero que además quieren ver el mundo. Los reglamentos de la Junta de Clasificaciones y Mérito, la burocracia sindical de la Asociación Docente Provincia (ADP) y la incompetencia de los funcionarios de varios ministerios del gobierno de la provincia lograron lo imposible: que un conflicto perdido en el monte sea la atracción turística de la temporada de verano.

La denuncia puntual de los caciques es que “los cargos de los directivos se otorgan a dedo y en consecuencia se les dan a los amigos de (Patricia) Argañaraz, de la ADP”, dijo Leonardo Pantoja, uno de los caciques referentes de esta insurgencia pedagógica. La denuncia es grave ya que induce a sospechar de una asociación ilícita entre los funcionarios del Ministerio de Educación, la Junta y la ADP para repartirse cargos.

Los primeros que llegaron fueron los supervisores de educación y no lograron nada. Las puertas de la escuela estaban cerradas para los llamados “blancos”.

Al poco tiempo llegó la ministra de Asuntos Indígenas y Desarrollo Social, Edith Cruz, y fiel a su estilo de “puntera” política de los barrios y villas de Salta, exhortó de manera violenta la desocupación del edificio para que puedan finalizar con las clases del ciclo lectivo 2018. Los wichi no se movieron y además filmaron las palabras degradantes expresadas en el mejor tono “tumbero” de la ministra.

Luego llegó la ministra de Educación, Ciencia y Tecnología de Salta, Analía Berruezo, junto al coordinador de la misma cartera, Enrique Barrios, y los wichi no se movieron.

La ADP nunca llegó
No se resolvió en ese momento porque el reglamento de designaciones de docentes y directivos no dice en ningún lado que se pueda acceder a un cargo docente por ser wichi. Los funcionarios admiten que los cargos de directivos siempre son para docentes con mucha antigüedad, ya viejos, cansados y sin mucho compromiso con la comunidad. Entran en esos puestos para una mejor jubilación por lo que ya hay denuncias en la Justicia sobre “compras de cargos” que le apuntan a la cabeza de la ADP.

Como una sucesión de acontecimientos entretejidos, el 10 de diciembre, Carmen Venencia, en nombre de Tribuna Docente, se presentó ante la Fiscalía Penal II para denunciar a la titular de la ADP, Patricia Argañaraz; a su hermano Raúl, que era administrador de la ADP y del Fideicomiso de Viviendas para docentes; y al ex delegado Julio Barrios. Las acusaciones son por desfalco, estafas, violaciones a los estatutos y las normativas vigentes, por aprietes y hasta hostigamientos. En el texto presentado ante los fiscales se incluye el cobro de coimas por designaciones a docentes y directivos.

Mientras tanto los wichi, pasaron las fiestas de fin de año en la escuela.
Comenzó el 2019 y el 4 de enero los y las wichis decidieron movilizarse para un acampe por tiempo indefinido en la plazoleta IV Siglos de la ciudad de Salta. Fueron primero unas 70 personas que comenzaron a rotar en grupos. En ese momento se reunieron con el ministro de Gobierno y Derechos Humanos de la Provincia, Marcelo López Arias, quien de casualidad no estaba de vacaciones y sin embargo no brindó demasiadas soluciones ni aportes. La gente pedía agua, un baño, algo que le haga la protesta más humana, algo que el encargado de DDHH de la provincia les negó.

Recién entonces entró en acción el coordinador de Educación Intercultural Bilingüe, Daniel Grimaux, quien entregó en manos de los caciques la propuesta de otorgar el cargo de “coordinadora pedagógica” a la persona que quieren de directora. En asamblea se decidió no aceptar la propuesta del Gobierno.

También fue el momento de la Policía de la provincia que sin mencionar delito o contravención alguna los desalojó de la recova del Cabildo en pleno temporal de lluvia. Los efectivos tomaron sus pertenencias como si el concepto de propiedad privada estuviera exento para los originarios. Además, secuestraron el motocarro de un carrero reconvertido que llevó colchones para que duerman en la dura explanada.

Estando en el centro de la ciudad, la dirigente Otorina Zamora, de Embarcación, llegó a hablar con medios provinciales y nacionales. “Nosotros llegamos acá por una directora wichi, pero ahora nos dimos cuenta que queremos una ley de educación indígena y un programa inclusivo e integral de educación para nuestros hijos, donde se brinde contenidos de calidad educativa para nuestros pueblos “, dijo la referente.

Hay por estos días de enero de acampe un acompañamiento tibio de las organizaciones sociales, de los medios de prensa donde algunos soslayan la cuestión de fondo y de la gente de a pie que fue protagonista en varias luchas sociales. Entonces se mezcla Ironman con el cacique Balducho Villafuerte, los niños con los padres que les piden una foto a los reporteros gráficos, la música de los peruanos en la confitería de la esquina, los extranjeros que quieren hablar en wichi y la arenga de los malabaristas que aprovechan un enero con vacaciones en la ciudad por la grave crisis que atraviesan los salteños.

Es inevitable pensar que tres ministerios, con secretarios y subsecretarios, fracasaron y no lograron frenar este malón de la educación intercultural.

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