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» » “En el INTI nos sentimos en un estado de sitio”

(27/01/19 - Gestión Macri, Represión)-.El 26 de enero de 2018, 256 profesionales, técnicos y auxiliares fueron despedidos sin causa del INTI. Un año después, lejos de resolverse, el conflicto se agudizó y los trabajadores que quedaron denuncian trabajar en un predio militarizado y controlado: un gran hermano parapolicial que incluye aprietes y amenazas. Afirman que el objetivo del gobierno es eliminar el organismo y abrirle el juego a los privados. 

Todavía recuerdan bien, aún está fresco en la memoria de todos, el momento en que los trabajadores y trabajadoras organizadas decidieron acampar durante meses en el enorme predio de San Martín donde funciona uno de los organismos del Estado clave para la promoción de la industria nacional. En ese entonces, Giselle Santana, delegada de ATE y una de las caras más visibles del conflicto, repetía como un mantra la frase: “Desde que te levantás hasta que te acostás, el INTI está”. Y es tan literal que bastan algunos ejemplos para entenderlo. El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) es el ente que controla y certifica productos industriales, nacionales o importados; certifica que las botellas de agua no desprendan productos químicos que puedan contaminar el líquido; legitima que los juguetes de los niños tampoco los van a dañar; se encarga de cerciorar los materiales de las autopartes, los ladrillos y es además el custodio de los patrones nacionales de medida: desde los litros hasta los kilos. Es decir, gracias a este organismo se garantiza que no existan fraudes en las exportaciones y las importaciones o que los calibradores de energía eléctrica y gas marquen el patrón correcto.

Hoy, Giselle Santana no sólo reafirma esa frase sino que está convencida de que el objetivo del gobierno es eliminar el INTI. “Somos el único organismo del Estado del área de ciencia y tecnología al que le recortaron nominalmente el presupuesto. Estuvimos en la comisión de ciencia y tecnología cuando se estaba discutiendo el presupuesto y la mayoría de los organismos reclamaba que no había una recomposición en relación con la inflación. En 2018 teníamos 2400 millones de presupuesto y para el 2019 nos dan 2200 millones. Claramente es una decisión política porque el INTI es un organismo que está directamente relacionado al funcionamiento a la industria nacional que ya sabemos está liquidada, así que es un misterio saber cómo vamos a seguir”, cuenta a Nuestras Voces.

El Instituto que se creó en 1957 y con el objetivo de promover la industria nacional fue creciendo en relación con el desarrollo tecnológico. Llegó a tener cerca de 3200 trabajadores en todo el país hasta el 26 de enero. “La nueva estructura se aprobó por decreto el 27 de diciembre entre gallos y medianoches. Básicamente implica crear más gerencias y subgerencias, es decir cargos políticos con sueldos exorbitantes y como contracara disolver los centros de investigación y desarrollo. Lo que implica literalmente achicar el INTI y abrirle el juego a los privados. Eso es lo que quieren hacer. Por ejemplo, al no tener suficientes verificadores para recorrer estaciones de servicios o las balanzas entonces obviamente que van a contratar a laboratorios privados. Nosotros ya perdimos la verificación de cementos, de neumáticos. Se está rompiendo el entramado y el vínculo que había con las PYMES”, grafica Santana.

Un gran hermano
Cualquiera que pase por el predio de San Martín y no sepa qué funciona allí podría pensar perfectamente que se trata de una dependencia de una fuerza de seguridad y no del ministerio de Producción. “Hace un año que las 24 horas del día los 7 días de la semana hay carros de asalto de la Policía Federal adentro del predio, hay personal armado adentro del Instituto, está lleno de cámaras por todos lados, tienen un centro de monitoreo que cualquier municipio podría envidiar. Estamos constantemente vigilando, es realmente un gran hermano”, explica Giselle que sufrió aprietes y un “curioso” robo en su casa que denunció públicamente como amedrentamiento. Sólo se llevaron un celular y su computadora personal. Pero el dato que llamó la atención fue que los “ladrones” entraron la única noche que había vuelto a su casa después de veinte días de no pisarla.

“Lograron montar un escenario de terror y con eso también dificultar la participación de los compañeros. Además de esto obviamente hay una feroz persecución que implica descuentos en nuestros salarios, manejo direccional de cargos o de algún beneficio. Y la verdad es que no hay diálogo para justificar la militarización. Hicimos denuncias en la Justicia, en organismos de Derechos Humanos, hemos intentado comunicarnos con el ministro de producción y nadie nos da una respuesta. Nos sentimos en un estado de sitio”.

Uno de los ejemplos más cabales de esta situación fue cuando en el mes de octubre aparecieron en la puerta de la Mutual —un espacio que funcionaba como comedor de los trabajadores, que fue cerrado por la dirección y en el que hoy viven desde el 24 de mayo seis trabajadores despedidos— dos balas 9 milímetros, las mismas que usa la Policía Federal.

Claudia es una de las trabajadoras que desde hace casi un año vive dentro del predio del INTI. Fue una de las despedidas y junto a otros compañeros decidieron ocupar ese espacio. Desde ese momento armaron un emprendimiento en el que cocinan para el resto de los trabajadores generando ingresos para subsistir, pero sobre todo, demostrando dentro de la empresa que la lucha por sus reincorporaciones no claudica. 

“Estamos en el edificio de la mutual que tiene un comedor, habilitamos el baño, la ducha, lo acondicionamos para poder vivir ahí. Sostenemos una permanencia con un objetivo concreto que es seguir siendo un enclave para las autoridades, no fingir normalidad, que eso es lo que pretenden, normalizar. El hecho de todavía tener el conflicto anterior abierto creemos que es una resistencia importante al avance de ellos. Ahora le llegó al responsable de la mutual un telegrama a fines del año pasado diciendo que en diez días teníamos que desalojar el lugar. Dos veces nos cortaron la luz, el gas. Nos trataron de poner una garita. Ataques hay todo el tiempo”, explica a este portal.

Con los pibes, no
Entre los despidos de enero de 2018 hubo igual cantidad de mujeres y varones, algo que refleja la paridad que existe entre los trabajadores. Pero eso tampoco es casual. En el Instituto existe desde hace 40 años un jardín de infantes casi inédito en otros organismos. Los chicos pueden ir desde los 45 días hasta los 5 años. 

Queda en el mismo predio de San Martín y la jornada es la misma que la laboral, de 8 horas. “Esto fue clave para la incorporación de mujeres en los puestos laborales porque es algo casi excepcional que permitió a un montón de mujeres poder insertarse en un campo laboral que en general es dominado por los varones. O sea, la existencia del jardín permitió la incorporación de mujeres al INTI y que seamos pares”, explica Giselle. 

Desde que comenzaron los despidos, las autoridades anunciaron extraoficialmente que el objetivo era cerrar el año pasado la sala de cinco y la de cuatro. “Por suerte con la lucha pudimos frenar esto aunque sea por el momento y en este 2019 no hay atisbos de que lo implementen. Los despidos fueron un golpe peor para las mujeres porque además de perder el trabajo perdieron la vacante de sus hijos en el jardín. Al trauma de quedarse sin laburo se le suma el drama de cambiar a los chicos de jardín, en una época del año en donde solo podían llevarlo a una escuela privada porque cuando ocurrieron los despidos ya no había vacantes: fue muy duro para las compañeras”.

Por Tali Goldman

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