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Dos testimonios ratifican que hubo “una emboscada” y “una cacería” en Villa Mascardi

(07/04/19 - Pueblos originarios)-.Los dos jóvenes heridos por balas 9 milímetros disparadas por los Albatros declararon en una causa conexa a la del asesinato de Rafael Nahuel. Relataron cómo fue el ataque de los uniformados. Y pidieron dejar de ser imputados por el delito de usurpación. 

Gonzalo Coña y Johana Colhuan fueron heridos en el brazo y el hombro, respectivamente, la tarde del 25 de noviembre de 2017, cuando integrantes del grupo Albatros ingresaron a la comunidad Lafkewn Winkul Mapu, en Villa Mascardi, dispararon sus armas y mataron a Rafael Nahuel.

Ambos jóvenes -que aclararon no pertenecer a esa comunidad- están imputados bajo la figura de “usurpación”, y, a través de sendos escritos, ampliaron sus declaraciones indagatorias.

Los testimonios son claves ya que relatan lo sucedido aquella trágica jornada, y permitirían reconstruir cómo fue la “emboscada” y la “cacería” que los uniformados desataron contra las personas que allí se encontraban. En esos términos definió lo sucedido Eduardo Soares, abogado defensor -junto a Laura Taffetani- de Colhuan y Coña.

Soares planteó que espera que los testimonios sean también incorporados al expediente que investiga el asesinato de Rafael Nahuel, y que tiene como procesados a los cinco integrantes del grupo Albatros que efectuaron entre 114 y 129 disparos con munición 9 milímetros. El Juez Leónidas Moldes, durante el pasado mes de enero, procesó a los uniformados, pero bajo la figura de “homicidio agravado cometido en exceso en legítima defensa”; es decir que, a pesar de las ausencia de pruebas que lo ratifiquen, dio por válido el argumento del Ministerio de Seguridad de la Nación, que asegura que existió un enfrentamiento armado.

Los abogados querellantes de la causa principal podrían solicitar la incorporación de los testimonios de Coña y Colhuan -entregados por escrito-, para nutrir los argumentos sobre la inexistencia de un enfrentamiento.

Puntualmente, Coña y Colhuan rechazaron la imputación por la supuesta “usurpación”, y detallaron en textos similares: “Niego haber intervenido en la recuperación de las tierras que están a la vera de lo que el Estado Argentino denomina Mascardi y donde se asienta hoy la Comunidad Lafquen Winkul Mapu, a quienes abrazo como mis peñis y lamien”.

También descartaron “haber intervenido ni individual ni colectivamente en ningún tipo de enfrentamiento con ninguna fuerza de Seguridad del Estado de la Nación Argentina” o “haber atentado o resistido a la autoridad o a orden emanada de autoridad alguna competente entendiendo como autoridad la que provenga de las leyes y la administración de Justicia Argentina”.

E insistieron en un dato que hasta ahora la Justicia pretende desconocer. Dijeron: “Niego que ninguno de mis peñis, nadie que estuviera a mi lado en el momento de la muerte de Rafita Nahuel o antes de ello, haya resistido de modo alguno a ninguna fuerza de Seguridad del Estado Argentino ni desacatado orden alguna proveniente de autoridad del Estado”.

Los imputados por “usurpación” reconocieron haber estado presentes en el tiempo y lugar donde los Albatros asesinaron a Rafael Nahuel. “Rafita fue muerto a mi lado y en mi presencia y en presencia de otros peñis y lamien”, dijeron.

La balacera fue producida por “sujetos fuertemente armados que aparecieron de la nada en la tarde ya oscura de la montaña, con ropas que no identifican a ninguna fuerza de Seguridad y abrieron fuego indiscriminadamente. Afirmo que jamás se identificaron ni dieron voces de ningún tipo, ni invocaron autoridad alguna”, dijeron Coña y Colhuan.

Detallaron que “todas las heridas provinieron de abajo hacia arriba, montaña arriba estábamos nosotros y montaña abajo los sujetos que desconocemos. Nuestras heridas fueron de atrás para adelante o sea que nos emboscaron y nos sorprendieron de espaldas a los atacantes”.

Coña y Colhuan aseguraron que estaban en el lugar “buscando a los peñis que fueron reprimidos y cuyas mujeres e hijos fueron detenidos, para llevarles algo de comida y ropa seca”, y que “fuimos emboscados por sujetos varios y que abrieron fuego con balas de plomo y que sentimos impactar en los troncos de los arboles”.

Este miércoles, el abogado Soares brindó una conferencia de prensa junto a María Nahuel, tía de Rafael.

Nahuel volvió a reclamar “justicia” para su sobrino, y pidió que el pueblo mapuche deje de ser hostigado y perseguido por el Gobierno nacional.

Conferencia de prensa de presentación de los dos testimonios
Tanto Coña como Colhuan insistieron en que no participaron en usurpación alguna, aunque reiteraron en sus declaraciones: “Apoyo por completo todas las luchas de mi pueblo mapuche en defensa de nuestra tierra y en particular apoyo todos los intentos de recuperación de los territorios que nos pertenecen”.

Testimonio
Ambos jóvenes relataron así el momento del asesinato de Rafael Nahuel. Gonzalo Coña, aseguró: “Tipo 16 horas bajábamos, con la intención de salir del territorio recuperado por una Comunidad a la que no pertenecemos. Nuestra intención era salir por la entrada a la Winkul por la que habíamos ingresado. Y ahí se desató una balacera ya descripta. Ahí recibo un balazo en un brazo y les digo a los demás que se cubran porque estaban disparando al cuerpo, disparaban a matar. No alcanzo a decir eso que veo al weichafe Rafita tirado, alcance a escuchar que dijo ‘me dieron’ y lo vi caer. Cuando le pegan a Rafita se acerca la lamien, Johana, y a ella le impactan otro balazo hiriéndola.

Ahí fuimos a sacar a los dos de la línea de fuego, porque donde estábamos nosotros era muy vulnerable y lo que se hizo fue tratar de arrastrarlo para atrás porque en cualquier momento caía otro balazo, porque no dejaron de tirar en ningún momento. No hubo nunca enfrentamiento, ellos no dejaban de tirar y nosotros nos defendíamos solamente cubriéndonos en los arboles.

A Rafita lo sacamos hacia atrás en un árbol y ahí es cuando ese grupo armado empieza a retroceder, es como si confirmaron que cumplieron un objetivo y se van. Cuando comienzan a bajar lo hacen siempre disparando.

Hicimos una tabla y aunque nuestro peñi nos pedía que lo dejáramos en el lugar, quedarse en el territorio, hizo esfuerzo y se resistía a bajar, decía que quería morir ahí, pero nosotros lo empezamos a bajar, sin saber que podía pasar abajo. En el medio del camino nuestro peñi se nos fue.

Llegamos hasta una zona abajo, empezamos a ver que no había ningún efectivo, seguimos bajando y no había más. Bajamos a la primera tranquera y antes de la entrada se asoman grupos armados, y apuntándonos como para disparar. Todos estos sí que tenían los uniformes “normales” y reconocibles.

Ahí decidimos subir nuevamente y dos de los peñis, Lautaro (González Curruhuinca) y Fausto (Jones Huala), bajaron al cuerpo de Rafita Nahuel y los arrestan”.

Por Santiago Rey, En estos días

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