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Alarma por el incremento de la demanda en merenderos y comedores lujanenses

(20/10/19 - Lujan)-.Se ha disparado la alarma en el municipio por el incrementó la asistencia de manera exponencial en las localidades por la crisis social y económica que desembocó en la declaración de la Emergencia Alimentaria.

El incremento de las tarifas de los servicios públicos, la pérdida de poder adquisitivo por la depreciación de los salarios, la falta de oportunidades laborales y la inflación por encima del promedio en los productos que integran la canasta básica configuran un escenario en el que cada vez más lujanenses caen por debajo del índice de pobreza.

Según un informe del periodista  Mauro Perna, en los últimos meses, la agudización de estos factores significó que en muchos casos los vecinos no lograran satisfacer una necesidad tan básica como el derecho a la alimentación.

Este cuadro generó un aumento exponencial de la demanda en merenderos y comedores, y a medida que la crisis se acentúa son los vecinos quienes se organizan para abrir nuevos dispositivos y brindar asistencia en sus territorios. Más allá de la aprobación de la Emergencia Alimentaria tanto a nivel nacional como local, una herramienta que apunta a solventar mejor la coyuntura, el panorama continúa siendo crítico para miles de familias, no solo en los barrios populares de Luján, sino también en las localidades del distrito.

En diálogo con El Civismo, referentes comunitarios que impulsaron merenderos y comedores ante los primeros síntomas de la crisis, y que hoy pueden dar cuenta de que el diagnóstico descrito también se expresa con fuerza en sus pueblos, aunque en el imaginario social predomine la idea de que en las localidades la situación no es tan grave.

Olivera
Mary Gómez, secretaria de la asociación Vecinos Unidos y Alerta, de Olivera, institución que desde fines de 2016 lleva adelante el merendero “Rayito de Luz”, señaló: “Empezamos con 80 chicos y hoy atendemos a 280. Les damos una vianda porque no tenemos espacio físico. Al principio funcionaba en mi casa, pero después la situación nos desbordó y no pudimos seguir adelante. Normalmente les damos leche chocolatada y galletitas. Cuando son muchos hermanos se llevan una botella grande y varias raciones de galletitas o chocolate, lo que tengamos”.

El espacio brinda asistencia a “chicos y chicas de hasta 12 o 13 años, salvo alguna excepción que hacemos con familias numerosas que tienen hijos mayores pero lo necesitan mucho”, concluyó.

Pueblo Nuevo y Cortínez
Alejandro Vera, del Frente Barrial 19 de Diciembre, relató, “nació allá por 2001 en la gran crisis que terminó con mucha gente pasando hambre, y a medida que el país se fue recuperando creímos que era una situación superada. Pero hoy vemos que lamentablemente se retrocedió mucho y tuvimos que volver a poner en el centro de nuestra actividad la asistencia social”.

En Pueblo Nuevo funciona desde el 2017 el merendero Román Chichotka, en el que “Trabajamos en la casa de un vecino del barrio, con lo que conseguimos a través del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Arrancamos con 10 o 12 chicos y hoy tenemos cerca de 50, con la diferencia de que no son solo chicos sino que también se han sumado adultos. Tratamos de que el merendero sea un lugar de referencia para tratar de dar respuestas a otras necesidades, pero la principal es la alimentaria”, explicó Alejandro.

Open Door
En Open Door, desde hace ya varios años la organización cultural Crece desde el Pie y el Club Social y Deportivo, donde el año pasado “comenzamos a darles la merienda a los chicos. Primero empezó como una forma más de compartir el espacio, más allá de que hubiera algunos chicos que necesitaban algún refuerzo nutricional. Con el tiempo comenzó a aumentar la demanda y hace cerca de tres meses vimos la necesidad de cocinar, y a partir de ahí se acercaron madres de algunos de los chicos a dar una mano y organizarse. Desde entonces, todas las semanas también hay comedor”, expresó Laura Delpech, una de las vecinas involucradas.

“Arrancamos con pocos chicos y actualmente damos merienda a alrededor de 40. Al principio fue todo muy a pulmón porque cada familia aportaba algo de mercadería, además de la que sumábamos desde el club y de nuestro propio bolsillo. Cuando la demanda creció empezamos a movernos y en mayo presentamos el pedido de apoyo en la Secretaría de Políticas Sociales. Finalmente este mes comenzamos a recibir mercadería. Al comedor asisten entre 40 y 50 personas, en su mayoría familias, pero también algunos chicos que vienen solos”. 

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