(10/09/20 - Lesa Humanidad)-.El Tribunal Oral y Federal Nº 2 de San Martín dio a conocer la sentencia con una audiencia virtual realizada desde Olivos y transmitida en su cuenta de Twitter, en el marco de la causa que investigó la represión articulada entre el Ejército y la Armada en la región.
Hubo dos condenas y una absolución. Los crímenes tratados, cometidos a 20 víctimas, fueron considerados “delitos de lesa humanidad”.
Santiago Omar Riveros, ex oficial del Ejército, fue condenado a 18 años de prisión y Jorge Bernardo, ex capitán de navío, a 22.
El médico Omar Di Nápoli fue absuelto por el beneficio de la duda.
Los jueces encontraron a Riveros y Bernardo responsables de abusos sexuales y violaciones en el circuito represivo Zárate-Campana. En el caso de Bernardo, además fue condenado por privaciones ilegales de la libertad agravadas y tormentos agravados.
En la lectura del veredicto se informó que los fundamentos de la sentencia serán dados a conocer el 2 de noviembre.
Entre las víctimas había militantes políticos y gremiales, e incluso el entonces intendente de Zárate, Francisco José Bugatto.
Luego de sus secuestros, eran trasladadas sucesivamente por el buque anclado al frente del Arsenal -que fue reconocido durante una inspección ocular-, el predio de la Prefectura Naval de Zárate, el Tiro Federal de Campana, la Comisaría de Zárate y el predio de ex Fábrica Militar de Tolueno; los centros clandestinos de detención donde eran alojadas y torturadas. Algunas siguen desaparecidas.
En cuanto a Di Nápoli, quien fue absuelto, el Ministerio Público Fiscal había pedido 20 años de prisión por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por el uso de violencia y amenazas, tormentos agravados por haber sido impuestos por un funcionario público contra perseguidos políticos -seis casos-, como así también abuso deshonesto agravado en relación a dos víctimas.
Fue señalado como quien controlaba y participaba de las sesiones de tortura, que incluían el pasaje de corriente eléctrica por el cuerpo.
Los victimarios se apodaban entre sí con nombres de animales; en el caso del médico, era mencionado como “El Chancho”. Una mujer dijo reconocerlo dos veces, ya en democracia: en 1983, cuando se fue a atender al Hospital de Zárate, y nuevamente en 2015, cuando el hombre acudió a atender a su nieto tras el llamado a un servicio de emergencias.
Lo identificó por su característica voz ronca.
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