(01/07/23 - Iglesia Católica/Justicia Social)-.El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y obispo de San Isidro, Oscar Ojea, llamó a "recuperar la pertenencia a la Patria" y a superar "los desencuentros" entre los argentinos, al encabezar el acto inaugural de la Semana Social que organiza la Comisión Episcopal de Pastoral Social en Mar del Plata, con el lema "40 años de democracia y 10 años del papa Francisco".
Además, participaron de la apertura de este encuentro el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Jorge Lugones; el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro y la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario.
En sus palabras de bienvenida, Ojea recitó un verso del músico Jorge Dragone, que habla de la muerte de la Patria y cuyo velorio se realiza simbólicamente en una escuela.
"Es muy triste ser huérfano de Patria, hoy nos cuesta hablar de Patria, preferimos hablar de país o de nación. La primera tarea en la que debemos empeñarnos es recuperar la pertenencia. Buscar aquellas luces profundas que están en nuestras raíces para poder recuperar sentido y construir juntos una comunidad que defienda la vida y el interés de todos, no dejando a nadie afuera", expuso Ojea.
En ese sentido, convocó a "valorar el ejemplo de tantos hermanos y hermanas argentinas que en tantas situaciones dolorosas como se pusieron la Patria al hombro".
"Nuestra vida estuvo sostenida por una red de trabajadores que han corrido serios riesgos por su entrega valiente y generosa. Parecería que este tipo de riqueza, de humanidad, se ha vuelto invisible a nuestra mirada. Sabemos que, para hallar el origen de nuestros desencuentros, divisiones y luchas internas como argentinos, hay que remontarse al origen mismo de nuestra historia como Nación", subrayó Ojea.
El obispo consideró que Argentina lleva "dos siglos de desencuentros" y que existen "momentos históricos que hacen salir a la luz con mayor claridad estas divisiones y luchas y también el esfuerzo por resolverlas".
"La recuperación de la democracia de hace cuarenta años fue el intento de salir de un túnel muy sombrío en el que estábamos sumergidos. Las vísperas de la recuperación de la democracia nos retrotraen a uno de los periodos más oscuros de nuestra historia", observó.
También se refirió al "desprecio por la vida" que el país vivió en los tiempos del terrorismo de Estado, que se adueñó "la vida de otros seres humanos que compartían el mismo suelo e instaló una verdadera anomia moral. Nadie se hacía responsable de la muerte de tantos hermanos y hermanas".
"En medio de este panorama lleno de tinieblas el comienzo del periodo democrático de hace 40 años quiso llevar al país a crear un ámbito social de respeto por los derechos humanos y las libertades cívicas e individuales", remarcó.
Ojea se remitió al Documento de los Obispos “Iglesia y Comunidad Nacional”, elaborado el 9 de mayo de 1981, que convocaba a los argentinos a tomar "consciencia gradual de que la soberanía del pueblo consiste en el derecho mismo a ser artífice de su propio destino".
"Sin embargo, tenemos enormes deudas en nuestra convivencia social, deberemos recorrer un largo camino para encontrar una identidad propia como pueblo. Tenemos que aprender a escucharnos. Para escuchar bien, tengo que hacer un cierto vacío dentro de mí mismo y disponerme a recibir para acoger lo que dice el otro sin escucharme a mí mismo. Sin deformar lo que me dice. Nosotros estamos acostumbrados a escuchar lo que queremos oír", subrayó.
Ojea sostuvo que "no hay escucha sin esperanza y sin escucha no hay dialogo posible", por eso evaluó como "imprescindible escuchar a aquellas comunidades, en particular a la de los Pueblos Originarios".
"En estos últimos años no hemos podido lograr la paz social. La tentación de la violencia como lo hemos visto en este último tiempo, se va adueñando de nuestro corazón y de nuestras palabras. Es muy claro que la violencia comienza en el corazón de los seres humanos, se refleja en las palabras y luego pasa a la acción", puntualizó
Por su parte, ‘Wado’ de Pedro, al tomar la palabra, se refirió al recorrido que siguieron las políticas de Memoria, Verdad y Justicia durante las cuatro décadas de recuperación democrática al destacar que "en todos logramos justicia y encontramos a muchos nietos y nietas" que fueron apropiados durante la última dictadura cívico militar.
"Es necesario abordar estas cuestiones para pensar en la Argentina que se viene. Debemos reorganizar al país y para ello estamos trabajando. Entendemos que ese es el camino y por ello me dediqué a escuchar a los gobernadores, para seguir creciendo, generando trabajo y mejores condiciones de vida en cada pedacito de tierra argentino", ponderó el funcionario.
De Pedro reconoció que la democracia tiene deudas que deben ser resueltas y se refirió "al dolor que generan los índices de pobreza" como una de las asignaturas que deben atender los gobiernos.
"Tenemos índices de pobreza, índices que duelen mucho y debemos resolver. Tenemos condiciones, capacidades y recursos. No podemos aceptar que Argentina sea esto, y no lo podemos aceptar porque no fuimos esto. Nuestra sociedad funcionó bien, supo ser armónica, tener una gran clase media, educación, salud y trabajo para todos. Tenemos que volver a soñar en grande. Argentina tiene que volver a ser una sociedad armónica y feliz, donde se pueda trabajar y estudiar", exhortó.
A su turno, Magario expresó que "el lema de los 40 años de democracia y 10 años del Papa Francisco" remite a los argentinos a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, y convocan a la sociedad a interrogarse sobre el presente y el futuro.
"Somos militantes y pastores de una doctrina que nació hace más de dos mil años con los evangelios y que se reafirmó a finales del siglo XIX. Se plasma finalmente en los últimos tiempos con la encíclica del Papa Francisco. Se trata de una ética que seguimos para solucionar los problemas. Es lo que aprendimos de los religiosos y lo que nos enseñaron Juan Domingo Perón y Eva Perón", fundamentó Magario.
El encuentro desarrollado en el hotel "Intersur" del Sindicato de Luz y Fuerza, de Mar del Plata comenzó con el discurso del Obispo de la diócesis de Mar del Plata, Gabriel Mestre, quien convocó a los presentes a "ponerse la Patria al hombro".
También intervino el intendente de General Pueyrredon, Guillermo Montenegro, quien reflexionó sobre los 40 años de democracia que se cumplen el próximo 10 de diciembre y expresó que la fecha "es una buena oportunidad para recordar que hay valores que son incuestionables”.

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