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“La presencia indígena fue decisiva”

(20/06/19 - Pueblos Originarios)-.A 25 años de la Reforma constitucional de 1994, nos encontramos en una etapa de visualización y permanente lucha en relación a la real ejecución de los derechos de los Pueblos Originarios en nuestro país. 

Juana Estela Antieco Ñeguimain es del linaje de Zenón y Manuel Antieco-lonko e Inalonko e hija de Julio Antieco, creador la bandera Mapuche-Tehuelche de Chubut y pertenece a la Comunidad ancestral de Costa del Lepa. 

Actualmente forma parte del Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, además es Licenciada en enfermería y docente en Rawson. Juana Viajó a Santa Fe junto a otros miembros de las Comunidades del sur para participar y aportar a la gran causa que significó la reforma. “En la práctica se ha hecho muy poco…”

Asistió a las últimas jornadas, que fueron cruciales para la incorporación del Artículo 75 Inc. 17 a la Constitución Nacional, que contempla los derechos Indígenas.

Juana nos cuenta la vivencia suya y la de sus compañeros durante la última semana de tratamiento de la reforma.

¿Cómo vivieron ese momento tan importante que resultó en la reforma constitucional Santa Fe?
Desde Chubut fuimos 4: Eva Antieco de Costa del Lepa, Sofía Millañir de Esquel, Claudio Tureo de Cushamen Centro y yo. Yo era jovencita, tenía 22 años recién me estaba reencontrando con mi identidad y reconociendo mi raíz e historia familiar, linajes y origen. Fue allí cuando me invitaron para asistir a la reforma. Fue un momento muy importante dado que se trataba de los nuevos derechos que se venían trabajando para ser incorporados en la Constitución Nacional, en este caso para reemplazar el “mantener un trato pacifico con los indios.”

Así que fuimos. En ese entonces ya había habido un trabajo previo, ya se habían elaborado consultas con abogados para ver como para ver cómo se acomodaba ese artículo que al final terminó aprobado por unanimidad por parte de los convencionales del año 1994.

Fue una semana casi completa que estuvimos en Santa Fe. Cada texto que se reformaba tenía que pasar a la Comisión de Revisión, esta comisión reveía si estaba bien, si los términos eran acordes, además todo lo relacionado con la gestión administrativa y legal. 

Lo particular es que teníamos pocos abogados con especialidad en Derecho Indígena en ese entonces; en este caso tuvo un rol fundamental la doctora Nimia Apaza, abogada Kolla de Jujuy, pero eran escasos los especialistas en derecho que se interesaran en esta temática en particular. Fue difícil en ese momento poder acordar y lograr que esto se apruebe.

Influyó mucho en la aprobación la presencia de los Pueblos Indígenas, que estuvimos haciendo presión ahí, en las diferentes comisiones como para que el artículo finalmente sea legitimado. 

Luego, a lo último, cuando ya estaba por aprobarse el artículo, existían muchas discrepancias en relación a poner o no el término “preexistencia” étnica y cultural de los Pueblos Indígenas; eso fue motivo de debate y de cierto retroceso, donde los convencionales no se podían poner de acuerdo, hasta que al fin se pudo incorporar este fundamental aspecto.

Lo que quizás no se logró en ese entonces, es que salga aprobado como NUEVOS DERECHOS INDÍGENAS, sino que salió como una facultad del Congreso; pero afortunadamente a partir de esta sanción surgieron otras cuestiones relacionadas a lo cultural y a lo educativo que son muy válidas. Creo que hay que seguir trabajando fuertemente en los diferentes territorios y las distintas organizaciones para lograr en algún momento el reconocimiento y el ejercicio pleno de los derechos de los Pueblos Indígenas. 

Pasaron 25 años y al analizar la realidad, las Comunidades notamos que efectivamente, en la práctica, se ha hecho muy poco; por eso es fundamental seguir trabajando en cada lugar, para que en algún momento podamos gozar de estos derechos, eso requiere de dedicación y perseverancia. 

Ir a las Comunidades, observar las realidades y defender los territorios cuando hay amenazas de megaproyectos mineros o hidroeléctricos, son acciones permanentes. Hoy por hoy estamos en la etapa de defensa de los territorios, los pocos lugares que nos dejaron. 

La arremetida capitalista contra los territorios que habitamos están a la orden del día, hay un entramado que involucra a sectores de poder económico, ante lo cual nos vemos en franca desventaja, por ser el sector más empobrecido de la Argentina.

Por parte de los gobiernos que pasaron a lo largo de estos años nunca hubo y no hay respuestas concretas a estas demandas históricas, tampoco existe compromiso por parte del Estado de efectivizar el artículo.

Esta reforma nos sirvió para empezar a demandar nuestros derechos históricos ancestrales; también es una realidad que a partir de la reforma y de la firma del Convenio 169 se han ganado muchos casos y muchas batallas judiciales, en las cuales muchos hermanos fueron incriminados y acusados de “usurpar” su propio territorio, pero es un largo camino y un proceso en el cual hay que seguir luchando.

¿Cuáles eran los sentimientos durante esa semana?
Fue una semana muy intensa, porque al llegar vimos la magnitud de lo que implicaba estar presentes en la reforma de la Constitución y también corriendo el riesgo de que los convencionales no traten el tema y finalmente que el artículo no salga. 

Pero la presencia de más de 180 miembros de muchos Pueblos Indígenas y la presión ejercida fue decisiva. El hecho de estar todos juntos con una misma causa, presionó a los convencionales. Fue un trabajo articulado entre los Pueblos y los convencionales que representaban a las provincias.

Después de 25 años, creo que es momento de volver a retomar la línea de reclamos con respuestas a las demandas territoriales. Que dejen de existir los institutos autárquicos de colonización y fomento rural; este órgano debe desaparecer, por ser quien negocia nuestras pocas hectáreas de inmenso territorio que tenían nuestros antepasados. 

Es imprescindible llegar a todos los niveles con la Educación Intercultural Bilingüe, porque es un derecho básico de todos nuestros niños y jóvenes que hoy estudian, al acceso a la salud con perspectiva indígena y el dejar que se ejerza la medicina ancestral de manera de poder decidir cómo queremos sanar nuestros cuerpos.

Decimos que todo lo que enferma a los territorios, enferma nuestro cuerpo, porque la Ñuque mapu, el itxofilmogen (biodiversidad) afecta a nuestro ser, nuestra espiritualidad y nuestra filosofía de vida.

Por ENDEPA

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